Fecha Publicación - Hora

Desde que entró al Congreso de la República el año pasado, entró mal el proyecto de reforma política radicado por el ministro del Interior, Alfonso Prada. Fueron tantos los vicios que contenía, que senadores y representantes a la Cámara empezaron a identificarlos y a manifestarse en desacuerdo, y con ello fueron cavando la tumba en la que quedó sepultada esta propuesta del Gobierno Petro, que se considera su primer revés en el legislativo.
En definitiva no era la reforma que necesita el país, porque no resolvía ninguno de los problemas del sistema político nacional. Entre lo más criticado aparecía la implantación de listas cerradas, que no lograron tener ambiente porque prácticamente solo un partido, el Pacto Histórico, puede usarlas al tener detrás como gancho a Gustavo Petro, con la popularidad propia de un presidente. Al Gobierno se le ocurrió que la reforma empezaría a operar en el 2026 y los actuales congresistas, por una sola vez al no existir un mecanismo, quedarían en el mismo orden de llegada, lo que interpretaron como una manera de regalarles las curules y que calificaron de inconstitucional.
Estaba tan llena de micos esta reforma que, en diciembre cuando se sometió a una primera votación en Cámara, por lo menos 102 representantes se declararon impedidos. Otros vicios eran permitir el transfuguismo por una sola vez, incluso para quien todavía no se había elegido, o eliminar las listas conjuntas a corporaciones públicas para partidos que en la última elección no suman el 15% de los votos, eso dejaba sin curules a los partidos pequeños. También pretendía eliminar el voto en blanco, que es la opción para que el electorado exprese inconformidad.
Los congresistas también entendieron que no tenía presentación ante el país y rayaba en lo inaudito, como lo proponía la reforma, que se les permitiera renunciar para volverse ministros o funcionarios del Estado, pero quedaban con incompatibilidad para desempeñar cargos particulares. Tampoco hubo consenso en bajar la edad a 18 años para ser representante a la Cámara y se pidió dejarlo en 25 años cuando una persona al menos ya tiene más experiencia de vida para legislar. Aunque planteaba como positivo hacer listas cremallera 50-50 con respeto al género, no contemplaba esto para circunscripciones indígenas, afrocolombianos y listas de comunidades LGBTI lo que se consideró violatorio del derecho a la igualdad.


Cómo sería la situación de esta iniciativa, que el presidente Petro escribió en su cuenta de Twitter: “Creo que en la reforma política no queda ningún tema progresista”, y la bancada del Pacto Histórico solicitó retirarla, luego el propio presidente del Senado, Roy Barreras, en medio de una sesión rompió en público la ponencia de la reforma. Prada salió a decir que la reforma que habían radicado ya no tenía sentido por las modificaciones que le habían hecho y pidió retirarla. Ahí le queda al Gobierno una ardua tarea si es que en realidad quiere replantear la democracia, los partidos y ampliar la participación de la mujer en la política. No volver a dar palos de ciego, como ocurrió con esta propuesta de reforma política que no tuvo sustancia ni propuestas de fondo.