Uno de los recuerdos –muy destacado por comentaristas y aficionados al deporte– que dejó el último campeonato de tenis de Wimbledon fue la actitud magnánima, ejemplar  y sincera del perdedor, el serbio Djokovic, que no ahorró palabras elogiosas para enaltecer –y reconocer– el triunfo del joven español Alcaraz.  Por esto, y por el contexto del escrito, estoy convencido de que el editorialista de El Tiempo se equivocó inocentemente al escribir lo siguiente:   “Se puede superar al maestro y este puede reconocer con altivez su derrota” (18/7/2023). ‘Con grandeza de alma, con generosidad, con humildad’, etc., pero no con ‘altivez’ (“cualidad de altivo, que se dice de quien trata a los demás con desprecio”). Evidentemente, ésta no fue la actitud del famoso tenista. Sinónimos de ‘altivez’, para confirmar lo expuesto, ‘arrogancia, altanería, desdén, desprecio, soberbia, orgullo, suficiencia’. 
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Aunque son muchas y diversas las cosas que se pueden ‘mejorar’ y las que se pueden ‘empeorar’, es casi una ‘perogrullada’ afirmar que sólo se puede mejorar lo bueno –lo positivo– y ‘empeorar’ lo malo –lo negativo–, por ejemplo, una virtud se puede mejorar, y un vicio, empeorar. Hay escritores que, aparentemente, ignoran estas ‘quisquillas importantes’ y escriben incongruencias como la siguiente:   “En Caldas todavía es pertinente trabajar por mejorar la brecha en formalidad laboral entre hombres y mujeres...” (LA PATRIA, Irene Mejía Robledo, 19/7/2023). Las ‘brechas’ de que hablan la columnista y otros analistas son la distancia o la diferencia que hay entre los ricos y los pobres de una misma sociedad, entre la educación de niños de familias acomodadas y el analfabetismo de los de las pobres, entre la formalidad y la informalidad en el trabajo, etc.: estas ‘brechas’ no se pueden ‘mejorar’. Se pueden, sí, ‘ampliar’, ‘reducir’, ‘acortar’... O ‘cerrar’. Utópico, esto último. 
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En las locuciones que entrañan obligación o propósito, la preposición ‘por’ no se puede sustituir por ‘a’, solecismo frecuente en escritores diversos. Por ejemplo, la autora del artículo comentado en el párrafo anterior cometió tres veces ese error: “...próximos candidatos a elegir”, “tres variables fundamentales a trabajar”, y “el segundo reto a trabajar es el de la educación”. En estas tres construcciones, la preposición indicada es ‘por’, la que  ella misma empleó en ésta: “...dentro de las decenas de variables por desarrollar”. Puede también usarse el circunloquio ‘que hay que’: “...el segundo reto que hay que trabajar”, o “que se debe trabajar”. Escribió también: “...requiere de una articulación pública”: “requiere una articulación...”, así no más. ***  
Esto escribió en su columna de LA PATRIA el ex gobernador Guido Echeverri: “Algo para destacar de este ritual (...) el talante democrático del Presidente, que se quedó a escuchar, paciente y atento, las intervenciones de la oposición que replicaron su informe...” (22/7/2023). Para la inmensa mayoría de los que hablan castellano el verbo ‘oír’ (“percibir con el oído los sonidos”) murió y lo reemplazaron desacertadamente por ‘escuchar’ (“prestar atención a lo que se oye”). Pare la oreja y lo comprobará: ‘¿Me escucha?’ en vez de ‘¿me oye?’. La excepción puede ser Guspéu, cuya característica es ‘oír sin escuchar’, como lo demostró desde la alcaldía de Bogotá. Por esto, la redacción del columnista debió ser ésta: “...que se quedó a oír...”, lo que se puede poner en duda, pues seguramente estaba absorto en su ‘grandeza’ y ‘genialidad’; ensimismado, pensando en el país que gobierna, que no es Colombia; en Alfred Nobel, y en utopías universales. Nota: ‘presidente’ es un nombre común, como ‘papa’, ‘rey’, ‘ministro’, etc., palabras que deben escribirse con minúscula inicial cuando las reglas ortográficas no piden la mayúscula. 
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Mi corresponsal Razuvi, a pesar de la inutilidad del esfuerzo, insiste en que hay que seguir combatiendo el uso exagerado y muchas veces superfluo de la palabra ‘tema’, y me envía esta muestra, de la redacción de LA PATRIA (17/7/2023) en una nota sobre ‘terrenos invadidos’: “Según la Alcaldía, ambos predios le pertenecen y de acuerdo con la Oficina de Seguridad Ciudadana de la Secretaría de Gobierno, no tenían conocimiento de la queja, pero garantizan realizar control y vigilancia al tema”. ¡Vigilen, más bien, el lugar!