A la banda la capturaron en distintos operativos entre el 2013 y el 2014. Posteriormente fueron cayendo otros miembros en otros departamentos.

Foto | Archivo | LA PATRIA

A la banda la capturaron en distintos operativos entre el 2013 y el 2014. Posteriormente fueron cayendo otros miembros en otros departamentos.

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Delincuentes de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc), también llamadas Clan del Golfo, intentaron enquistarse en Caldas tras la desaparición del Cacique Pipintá de las Auc. Sin embargo, una rápida acción de las autoridades permitió desarticular este grupo, pero 9 años después, todavía sigue dando de qué hablar.

Esta vez fue por cuenta de un hombre conocido como Carlos, Garganta o el Carnicero, a quien señalaron de ser un simpatizante y de suministrarles dinero, recargas, alimentos y de sapear a todo que pareciera tener dinero para extorsionarlo.

 

Entre víveres y reuniones

En noviembre de 2015, al comerciante natural de Antioquia, la Fiscalía le imputó cargos por concierto para delinquir agravado. Todo se remonta a denuncias de marzo de 2014, cuando habitantes y finqueros de las veredas La Isla, Aguacatal y Cholito, entre el Kilómetro 41 y Tres Puertas, denunciaron la presencia de entre 15 y 20 sujetos de las Agc.

Estos empezaron a exigir sumas de dinero entre los $50 millones y $200 millones pagaderos en cuotas mensuales. Desde entonces, investigadores empezaron a interceptar llamadas e identificar a los responsables.

Se trataba de sujetos foráneos, un apéndice del grupo armado que en ese entonces se hacía llamar los Urabeños, quienes pretendían ejercer control en zonas rurales de Manizales, Neira, Marmato y Riosucio. Entre los capturados estaban Éder Luis Núñez Cruz, Robert Alexánder Quiceno López y Edwin José Payares Berrío, quienes decidieron hablar ante la justicia y echar al agua a sus presuntos colaboradores.

Payares testificó en julio de 2014 y sostuvo que desde su arribo a la región, conoció al Carnicero como simpatizante de la organización. Dijo que en una ocasión, el comerciante se comunicó con David y Napoleón o Pato, los comandantes, para ayudarles y lo designaron para que en su finca almacenara material bélico y droga que llegaba a Caldas para financiar su accionar criminal.

Confesó además que lo consideraban como pieza clave porque la finca en donde laboraba el civil se utilizaba para reuniones en las que se planeaban extorsiones y señalaba a potenciales víctimas, además de compartir en las casas de alias Yacabo, Milena, Chino y Marmato.

También Núñez Cruz, encargado de la parte financiera, identificó al Carnicero de pertenecer a la banda. Aseguró que era un buen contacto para colaborar, los aportes los entregaba a Napoleón.

Éder Luis, alias Maicol, recordó también al comerciante señalado, por las colaboraciones anteriormente mencionadas. Ante esas versiones fue que se emitió la orden de captura contra este hombre y otros miembros de las Agc.

 

Absuelto ante las dudas

Fue capturado el 30 de septiembre de 2015 por el delito de complicidad en concierto para delinquir agravado y no aceptó cargos. El proceso judicial continuó y tras la culminación del juicio oral, lo absolvieron este año.

La Fiscalía pidió al juez penal especializado de Caldas que lo declarara inocente por dudas a favor. Núñez, quien lo señalaba inicialmente, reconoció que no se pudo comprobar que fuera simpatizante, bajo el argumento de que a todo comerciante le exigían colaboración de algún tipo o se debí atener a las consecuencias.

Añadió que eran muchos los obligados a colaborar con lo que fuera y él les suministraba carne solamente. Se quedaban en la finca y si los ciudadanos no aceptaban, resultaba peor para ellos.

Debido al cambio de testimonio de este y la dificultad para encontrar al otro testigo, dieron el beneficio de la duda al comerciante y resultó absuelto.

 

De Córdoba y Antioquia

Las víctimas de este grupo indican que los delincuentes portaban revólveres, pistolas y fusiles, andaban en grupos de 3 a 5 personas, con pasamontañas en las noches y hacían controles en la zona rural. Llegaban provenientes de Antioquia y Córdoba.

Se determinó que un sujeto extorsionaba por teléfono a agregados y a propietarios de fincas. Se interceptaron llamadas e identificaron a los cómplices. Los afectados hicieron reconocimientos fotográficos y se usó la figura del agente encubierto.

A otro tipo lo capturaron en flagrancia, en Riosucio, con arma de fuego y estupefacientes. Entregó información sobre la ubicación de una caleta con armas. También en una finca del Kilómetro 41 capturaron a otro hombre cuando recibía $400 mil de una extorsión. Otro hombre que servía como agente encubierto sorprendió a los investigadores, pues seguía delinquiendo.

Le exigía $400 mil a un ganadero, pero ante la negativa de este, le pidió que le entregara lo que tenía en los bolsillos: $12 mil. Se quería ir pronto de la región, pues sentía pasos de animal grande.

 

Acusaciones sin piso, un tema conocido

El exparamilitar Carlos Enrique Vélez Ramírez, alias Víctor, quien hizo parte de las Auc en Caldas, es quizá el más conocido por los supuestos falsos testimonios. Si bien, en unos casos ha salido airoso, en otros lo condenaron por mentir. Incluso lo relacionaron con un cartel de falsos testigos.

Es reconocido por su relación como testigo en el proceso que se le lleva a Diego Cadena, abogado del expresidente Álvaro Uribe.

Un caso fue el de sus señalamientos contra Jhónatan Manuel Vásquez Duque, cuando ejercía como alcalde de La Merced. Aseguró que el mandatario había participado en cuatro homicidos en el 2004, pero se demostró que le pedían dinero a cambio de no encochinarlo. Tras la decisión se compulsaron copias para investigar a Víctor y a Diego Édicson Patiño Orozco, alias Máxima.

En el proceso que se llevó por la muerte del líder indígena riosuceño Gabriel Ángel Cartagena, asesinado por las Auc, involucró a María Bianet Castaño, la Mona o la Pastusa, su expareja, quien terminó condenada a 40 años. Luego se arrepintió y dijo que ella no tuvo nada qué ver, que la enredó porque dejó de visitarlo en la cárcel.

El comerciante David Andrés Gutiérrez, de Riosucio, también fue víctima de Víctor. Tuvo que aguantar un juicio en que lo declararon inocente. Lo acusaban de haber ordenado el homicidio de cinco personas en su municipio.

Hasta el fallecido Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, exjefe político de las Auc, lo tildó de mitómano en una ocasión.

 

Otro expara

Fabio César Mejía Correa, alias Jhónatan, otrora jefe del bloque Cacique Pipintá de las Auc, que operó en Caldas, denunció a su excompañera sentimental por obtención de documento público falso. Por cuenta de lo que algunos consideran un desquite por su captura el 22 de septiembre de 2007, tiene a la mujer en un proceso judicial ante el Juzgado Segundo Penal de Chinchiná.