Un trámite administrativo que dejaron prosperar, se convirtió en nuevo escándalo, afectando otra vez la imagen de Once Caldas. El impase se subsanó con un pago al Monagas de Venezuela por derechos adquiridos sobre Marcelino Carreazo, y que reclamó ante la FIFA.

Se "dice" que lo cubrieron de inmediato, que la suma no era alta, y que el fallo de la rectora del fútbol mundial inhabilitando la opción de contratar, fue superado, y el equipo quedó en libertad para buscar los refuerzos de cara al segundo campeonato.

Con una versión oficial hubiese bastado para frenar tanta especulación que hace daño, mismo caso con relación a lo que sucede con el plantel y sus posibles novedades, dado que, como nada se informa, aprovechan, sobre todo en redes sociales, para difusión de noticias falsas.

Un mal que no se corrige, y es la falta de comunicación con el entorno. Van 12 días desde el último partido sin que se haya publicado un solo comunicado con el mapa de desarrollo, los jugadores que se marcharán, los propósitos del cuerpo técnico, o el plan de abonos.

Tampoco la lista de quienes, por bajo rendimiento deben partir, independiente de que una firma extienda su permanencia; ni cómo será el proceso, las jornadas, los amistosos, y todo lo que significa la pretemporada con un conjunto llamado a lavar su cara.

Dirá el presidente, como siempre, que es una entidad privada, y que sus decisiones son particulares, lo que es cierto, aunque obtuso no entender el interés público que simboliza, con ese añadido sentimental, y que, con buenas relaciones, ellos serán los beneficiados.

Tan nociva esa política discriminatoria contra medios y periodistas, aplicada por Castrillón, que a veces, y lo cuento por experiencia, intentar hablar con gente de Once Caldas es un problema porque rehúyen el diálogo, y se sienten temerosos. Hasta los técnicos ¡es increíble!

De tal modo que, extraoficialmente se supo, los jugadores que finalizan contrato en junio, y los juveniles, fueron los primeros en regresar a entrenamientos tras cinco días de descanso, y que el resto, los titulares y los profesionales que siguen, lo hicieron una semana después.

Cubrir las plazas desiertas será una carrera contra el tiempo, y las posibilidades, deduciendo que se solicitarán cinco o seis de categoría, de recorrido, con trayectoria, y que no es equivocado pensar en fortalecer los menores, sobre esa base competitiva.

De hecho, hay clubes inmersos en esa alternativa, como Envigado por convicción, Chicó y Alianza por necesidad, o Millonarios y Nacional por el trabajo en las bases. Aquí sería por exploración, como lo hizo Sarmiento desde Jaguares ante la defección de los grandes.

En Once Caldas se planifica sobre la marcha, la proactividad no es el fuerte de la actual dirigencia, y por eso los errores, hasta en la consecución de los refuerzos, pues sabido es que los buscan por motivos económicos, sin actividad reciente, o de solo pasado lustroso.

Se viene un semestre clave, y con lo que terminó, más lo que se va, es insuficiente, y hay que acertar, tarea brava para Pedro Sarmiento, quien debe contar con un universo de candidatos con calidad, que como se sabe, debe acomodar al presupuesto ligero para esos

fines.

P.D.: Huber Bodhert, con fútbol ofensivo y de presión, líder del grupo A al frente de Alianza; Marco Pérez, de Águilas, goleador de la Liga con 13 tantos; Edwar López y Adrián Estacio, las figuras del Pasto, todos con pasado en Once Caldas donde no rindieron. Y se acuerdan de Sherman-Dayro el año pasado en Bucaramanga. ¿Y aquí qué? Solo Dayro.

Hasta la próxima...