Gonzalo Duque Escobar

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Me referiré a la tragedia del Cauca, que no sólo se explica por el cambio climático como detonante sino también por el descontrol hídrico y pluviométrico como causa, por las precipitaciones acumuladas en suelos susceptibles sin adaptación ambiental. Como referentes: 1- Para el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI), Colombia está entre los países del mundo en donde más lloverá hasta enero de 2023; y 2- Para el IDEAM, las condiciones climáticas que han venido afectando diferentes poblaciones en el país, ameritan prevenir los riesgos asociados a las lluvias por La Niña que tendrá en vilo a Colombia hasta marzo de 2023.
Entonces, las impactantes imágenes del derrumbe en Rosas-Cauca del 9 de enero, un evento del que no se reportan vidas perdidas ni desaparecidos pese a que en el momento del siniestro ‘no hubo tiempo de nada’ y aunque se llevó 64 viviendas y arrasó un colegio de la localidad, dan testimonio de una emergencia ambiental que pudo mitigarse, pero no sus impactos porque  deja no sólo más de 150 familias afectadas y un invaluable perjuicio para las veredas La Soledad, Santa Clara, Párraga Viejo y Chontaduro -ubicadas en Cauca-, sino también una crisis regional por la vía Panamericana cerrada.
Aunque el INVIAS explora alternativas para resolver la interrupción del flujo vehicular, las autoridades recomendaron: para vehículos livianos tomar como vía alterna La depresión-Sierra-Rosas y para camiones y otros vehículos pesados, la vía Pasto-Mocoa-Popayán, aunque estos dos corredores alternos se han quedado cortos por la cantidad de viajeros que durante el último día del puente de Reyes paseaban por tierras de Cauca, Nariño y Valle del Cauca. No obstante, la vía Pasto- Buesaco- La Unión- Mercaderes- Mojarras, es otra alternativa para la gobernación de Nariño, aunque el gobierno ya destrabó el proyecto de doble calzada formulado hace 7 años.
Además, si por los bloqueos con las movilizaciones de 2021 en las carreteras del país, al quedar represadas toneladas de pollo, huevos y leche, las pérdidas económicas para los productores y agricultores fueron enormes, ahora en el caso de Rosas, como quiera que una variante de 1,5 km como solución tardaría 7 meses, también los lecheros advierten sobre la afectación por cierre de la Panamericana, lo que impactaría a unas 100 mil personas sin contar consumidores: como referente, Nariño abastece la oferta nacional con 364.000 litros diarios, provenientes de 23.000 unidades de producción lechera.
Y sabiendo que fueron las lluvias que no paran, las que provocaron el alud dejando comprometidas la ladera y la seguridad del personal que atiende la emergencia, ya que continúa la inestabilidad del talud, también habrá que reconocer que la causa real de este movimiento en masa de gran magnitud, es el uso conflictivo del suelo relacionado con la destrucción del bosque natural para implementar usos agropecuarios, a lo que se suma la degradación de largo plazo agravada por el modelado de la vía y las condiciones geológicas, frente a la ocurrencia de eventos climáticos extremos.
Pero dada la complejidad y magnitud que se advierte en los trabajos requeridos para recuperar la operación vial de forma segura, aunque las lluvias continúen así se aborden las obras con maquinaria pesada, si bien para el corto plazo las autoridades locales proponen: un puente aéreo entre Pasto y Popayán, evacuar de la zona a las familias que se encuentran en riesgo, e implementar estrategias de abastecimiento de combustible, para los gobernadores la mejor alternativa de conectividad permanente como solución a largo plazo, es la construcción de la doble calzada Pasto-Popayán excluida del programa 5G.
Por último, una reflexión: si desde noviembre de 2022 se declaró Colombia en situación de calamidad por un año, habilitando el Fondo Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres, esto permitirá atender problemas del hambre y emergencias, previa suscripción del documento correspondiente que lo justifique e indique su destinación. Siendo así, se podrán reconocer los diferentes niveles de vulnerabilidad física, económica, ambiental y social, de los escenarios de amenaza en Colombia, al igual que las personas en riesgo severo, evidente y no mitigable, para que se prevengan situaciones como la de Rosas, que ya tenía antecedentes y se advertía dos semanas atrás.
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