Fanny Bernal Orozco * liberia53@hotmail.com

 

No es fácil vivir con ansiedad, en especial, con aquella que impide que las actividades cotidianas se realicen. Aprender a afrontarla es un desafío que requiere de observación y voluntad, desde las primeras manifestaciones; así como de también poder descubrir qué la detona.

Dirán que no hay tiempo para eso, en este mundo tan lleno de horarios, citas y reuniones. Sin embargo, es necesario entender que se pierde más tiempo cuando los síntomas son amenazantes, que cuando se aprende a sobrellevar estos momentos.

Albert Ellis, en el libro ‘Cómo controlar la ansiedad antes de que lo controle a usted’, cuenta que siempre tuvo miedo de hablar en público. Sentía miedo de que se rieran de él, de que lo que dijera no fuera de interés para nadie. Entonces comenzó a forzarse y, con miedo y todo, se arriesgó e hizo poco caso a esas voces internas que decían que no iba a ser capaz.

Demostrarse así mismo que podía hacer lo que se había propuesto, a pesar de los miedos y las mortificaciones que le representaban, le ayudó a sentirse mejor y a superar su ansiedad y aprensiones.

Es de anotar que en otras ocasiones cuando la ansiedad se torna destructiva es importante ayudarse con psicoterapia. Para Ellis, la terapia racional emotiva-conductual (TREC) ayuda a distinguir las emociones perturbadoras (como en algunas ocasiones lo son la rabia, los celos, la culpa), a detener los pensamientos catastróficos e irracionales, los diálogos internos negativos y dañinos, a dejar de hacer uso de generalizaciones y a no tomarse las cosas de manera personal.

Se puede concluir que es este un asunto que nos conduce a prestar más atención al momento presente, para impedir que estos peligrosos forasteros, se adueñen de la mente.

¿Cómo ayudarse? A cualquier ser humano le pueden suceder situaciones desagradables, sin embargo, ello no significa:

- Que todo siempre le salga mal.

- Que sea de malas.

- Que ande de la mano de la mala suerte.

- Que sea incompetente.

- Que su vida vaya de mal en peor.

Pensamientos de este estilo son los que se dice una persona ansiosa. Quedarse en la repetición constante de ellos, no le da espacio a otras reflexiones. Desaprender esta forma de pensar, lleva tiempo, sin embargo, se logra con voluntad y deseos de mejorar.

- Escriba lo que piensa y léalo en voz alta para hacer reflexión sobre las palabras.

- Haga visualizaciones y traiga a la memoria imágenes y momentos agradables.

- Escuche música para descansar.

- Camine y contemple la naturaleza.

- Préstele atención al descanso y al sueño reparador, así como a una adecuada nutrición.

Haga estas tareas de autocuidado físico y emocional, en aras de prevenir complicaciones en la salud mental y emocional.

 

* Psicóloga - Docente titular de la Universidad de Manizales.

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