De cuando en cuando leo la expresión ‘en específico’ en lugar de ‘específicamente’, y siempre, cuando lo hago, me transporta a mi niñez, porque en la finca ‘La Capilla’ oía que le decían ‘específico’ a la ‘veterina’*, una medicina que le aplicaban con pluma de gallina a los animales con garrapatas o llagas. Esta vez, la leí en el escrito del columnista de LA PATRIA Juan Álvaro Montoya, que así se expresó: “En específico, los mensajes y acciones del Presidente** podrían dar lugar a una causal de mala conducta según el artículo 127 de la Constitución” (25/1/2024). “Específicamente, los mensajes...”, porque ‘específico-a’ es un adjetivo (“que es propio de algo y lo caracteriza y distingue de otras cosas”, por ejemplo, ‘la condición específica de un criminal’), que no puede desempeñar el oficio de adverbio. Como adjetivo, califica también medicamentos “indicados para curar determinadas enfermedades”, caso en el cual puede usarse como sustantivo masculino, como lo hacían los campesinos de aquella época. *Aunque el latín tiene el sustantivo plural ‘veterina-orum’ (‘bestias de carga, acémilas’), los diccionarios no asientan la palabra ‘veterina’. Es también latino el sustantivo ‘veterinarium-ii’, con el significado de ‘enfermería, lugar donde se curaba a la acémilas en los campamentos’. La raíz de estas voces latinas es el adjetivo ‘vetus-eris’ (‘viejo, anciano’), porque, según J. Corominas, eran las bestias de carga viejas las que más requerían esa atención. ** El sustantivo ‘presidente’ (‘persona que preside’) se escribe con minúscula inicial, porque es ‘común’, como ‘papa, rey, príncipe, ministro, canciller’, etc. 

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El verbo ‘irrumpir’* (“entrar violentamente en un lugar”) no es transitivo, es única y exclusivamente intransitivo, razón por la cual su complemento debe ser introducido siempre por la preposición ‘en’, por ejemplo, ‘irrumpió en el domicilio de su rival’.  El desconocimiento de esta norma gramatical hizo que el redactor de la sección ‘Internacional’ de El Tiempo la violara en el titular del artículo y en su respectivo texto, así: “Familias de rehenes en Gaza irrumpen reunión del Parlamento israelí” y “Parientes y familiares de los rehenes irrumpieron ayer una reunión...” (23/1/2024). “...irrumpen en...” e “...irrumpieron en...”. Como digo, una sola vez puede ser un mero descuido; dos veces, ignorancia. Y no hubo quien corrigiera tan evidente error. * ‘Irrumpir’ viene del verbo latino ‘irrumpere’ (‘precipitarse en, introducirse con ímpetu en; entrar, penetrar violentamente en’). En este idioma, es también transitivo, con los significados de ‘forzar, invadir, penetrar’, verbigracia, “irrumpere oppidum” (Julio César, ‘forzar una plaza fuerte’). 

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En su artículo sobre la ‘democracia’, el escritor José Jaramillo Mejía escribió: “...el espíritu del sistema político planteado desde la etimología de la palabra griega: demos, pueblo; crasos, gobierno” (LA PATRIA, 22/1/2024). No, don José, no es exactamente así: el primer elemento de esta palabra compuesta sí es ‘demos’ (‘territorio de un pueblo, comarca, país; habitantes de un pueblo, población’), pero su segundo elemento no es ‘crasos’, sino ‘crateo’ (‘ser fuerte, tener fuerza, dominio  o poder’). De esta etimología, la ‘te’ del latín (‘democratia-æ’) y la ‘ce’ del castellano, ‘democracia’: “Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno”. 

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El perdón  lo ‘pide’ el ofensor, el causante del daño, la ofensa, etc.; lo ‘da’ el ofendido, el que ha sido agraviado o lesionado. No lo considera así el redactor del siguiente titular: “Mancuso dará perdón público por secuestro de Piedad Córdoba” (LA PATRIA, Primer Plano, País, 25/1/2024). “...pedirá perdón públicamente...” es la forma correcta de expresar esa idea. Ahora bien, el que ‘pide perdón’ debe estar arrepentido de su mal proceder. Nota: es muy frecuente oír al ofensor ‘pedir excusas’ por su conducta reprochable. Lo correcto es ‘presentarlas, ofrecerlas’, porque, en este caso, las ‘excusas’ (‘disculpas’) no son otra cosa que las razones o los motivos que lo llevaron  a actuar de esa manera.