Con no disimulada admiración, un periódico de Medellín anunció que está en proceso una ópera dedicada a Pablo Escobar. Cómo no hacerla, si es uno de los personajes más queridos en Antioquia. Su memoria se conserva en camisetas, en puertas de peluquerías, pegatinas y memes. No así la de los miles de muertos que cayeron por orden suya y los ingentes daños que causó.
La compone el ítalo-estadounidense Matteo Neri, autor de músicas para avisos comerciales; desconocido en Colombia y en el exigente mundo operístico. Como es joven, ignora quién fue en verdad su héroe. O no le importa. Se deshace en elogios por el “personaje operístico por excelencia”, que “ascendió al poder de la nada y luego cayó de una manera muy dramática”. Alguien así, garantiza “que una ópera tenga éxito”. Lo mejor, el libreto está en español, para que aquí capten la apología.
Solo faltaba que un capo sea convertido en héroe de ópera. Eso está bien para las telenovelas de Caracol y RCN, canales donde los protagonistas se miden por su prontuario. Pero, ¿en el primer sistema multimedia de la historia? Cierto es que en éste abundan personajes malvados. Por ejemplo, la Reina de la Noche en ‘La flauta mágica’ de Mozart; Yago en ‘Otello’ y Macbeth, de Verdi; Scarpia en Tosca, de Puccini; Ortrud en ‘Lohengrin’, de Wagner; Katarina Lvovna en ‘Lady Macbeth de Minsk’, de Shostakovich, los más célebres del repertorio vigente. Como mensajeros del Mal, tienen la misión de ser siempre derrotados por el Bien y que la música difunda el mensaje. Dudoso que ocurra lo mismo en ‘Escobar’.
Bueno fuera que los promotores del homenaje implícito en la frase de Neri, “con mi música trato de transmitir la historia del Cartel de Medellín”, leyeran lo sucedido con otra alabanza operística disimulada. En 2010, el director escénico de la Ópera Alemana de Berlín ambientó el ‘Rienzi’ de Wagner en la Alemania nazi (originalmente es un tribuno romano), justo el día del cumpleaños de Hitler. Estalló la tormenta, porque los públicos rechazan espontáneamente esa clase de montajes. Como Neri sueña que su “ópera se represente en todo el mundo”, con seguridad lo vivirá en carne propia.
Excepto, quizás, en Antioquia. Allá delirarán con el dúo de amor entre Escobar y su esposa, y con la fanfarrona aria de Pablo. Será su consagración como uno de los personajes más influyentes en la historia de esa región, quizás con patrocinio del Ministerio de Cultura.
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El Papa de papel: entristece el ocaso de Francisco. Está enfermo y acorralado por una cáfila de cardenales resueltos a destrozarlo y destrozar su labor, que dio alguna esperanza a quienes creen aún en una entidad sospechosa y desprestigiada. Obran como una especie de Cartel de Cali con sotanas.
La voz del Papa ya no resuena, sus mandatos los lleva el viento. Hace varios años afirmó que las misas no tienen tarifas fijas. El pago “debe ser un acto libre” de conciencia y no un “impuesto a los sacramentos”. Pero no, aquí los curitas siguen haciendo hasta lo imposible por escurrir los bolsillos ajenos, a la usanza de los pastores evangélicos. O pretenden sacar provecho de mausoleos particulares en los cementerios…
A comienzos de este año, Francisco pidió al clero mejorar las homilías, que suelen ser un “desastre”. No deberían durar más de 10 minutos. En un documento del Sínodo sobre la Sinodalidad se afirma que “la calidad de las homilías se considera casi unánimemente un problema”. Tampoco: en las misas se sigue escuchando la misma interminable sarta de tonterías, cuando no auténticas imbecilidades, y hasta insultos a los fieles. Parecen todos ‘clérigos sueltos’…