Aprenda de aves con la nueva guía ilustrada de Fernando Ayerbe

Foto | Tomada de Twitter @ferayqui | LA PATRIA

La guía se consigue en Manizales en la librería Libélula Libros, cuesta $180 mil.

A los 9 años, en Bolívar (Cauca), Fernando Ayerbe Quiñones conoció los libros sobre aves, estaban en inglés y hechos por ornitólogos extranjeros. “Me tocaba imaginarme lo que decían”, recuerda. 33 años después presentó la tercera edición de su Guía ilustrada de la avifauna colombiana.

Ese libro que le hubiera gustado tener cuando niño, él lo hizo realidad, y se ha convertido desde el 2018 en una publicación de consulta para biólogos, avistadores locales y extranjeros, emprendedores del aviturismo y quienes empiezan a pajarear; la primera guía de aves del país ilustrada y escrita por un colombiano.

El pensilvanense Andrés Felipe Cardona Toro, líder del club de avistamiento de aves Melanerpes Pulcher de Pueblo Nuevo, expresa: “Soy gomoso de tener este tipo de guías. Las llevo a campo, las rayo, apunto sitios de avistamiento, observaciones especiales y las comparto con los compañeros”.

La guía es el resultado de esa cercanía que tuvo Ayerbe Quiñones con las aves desde niño; sus habilidades para ilustrar, con las que le hace un homenaje a su hermano Santiago, quien murió a los 8 años en el terremoto de Popayán en 1983; y su trayectoria como biólogo de la Universidad del Cauca. Desde que se graduó en el 2009 trabaja en el programa Colombia de la Wildlife Conservation Society (WCS) en proyectos de investigación y conservación.

Foto | Cortesía Andrés Felipe Cardona Toro | LA PATRIA

Participantes del Décimo Congreso de Aviturismo en el Jardín Botánico de la U. de Caldas estrenaron en noviembre la tercera edición de la Guía ilustrada de la avifauna colombiana.

El proceso

En el 2013, Ayerbe Quiñones publicó la guía Tangara de Colombia, la familia de aves que más le gusta. Allí compiló las 34 especies que hay en el país en 80 ilustraciones. Aunque, reconoce que este libro tuvo poca difusión y acogida.

Luego pensó en elaborar un libro sobre loros o rapaces, pero se motivó por unas aves más carismáticas y cotidianas como los colibríes. En Colibríes de Colombia incluyó 165 especies con 404 ilustraciones de machos y hembras.

Esta publicación tuvo mayor éxito, por eso se concentró en aprovechar más sus apuntes de campo; las colecciones científicas de los museos del Instituto Humboldt, de Historia Natural del Cauca y del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional; y la primera guía de aves de Colombia publicada en 1986 por Steven Hilty y William Brown, con ilustraciones de Guy Tudor.

La labor que le iba a tardar siete años, la realizó en dos años y medio. En el 2018 presentó la primera edición de la Guía ilustrada de la avifauna colombiana, la de portada verde con tres tángaras y en la que ilustró 1.932 especies de aves, en la que combinó las técnicas de acuarela y digital.

“Es el proyecto en el que más duro he trabajado. Tuvo buena acogida, la gente necesitaba la guía, también tuvo una edición en inglés”, comenta Ayerbe Quiñones, quien confiesa que el resultado impreso lo frustró. “Cuando lo recibí no era lo que vi en el computador, los colores no eran como en digital y el papel no era como lo quería”.

En el 2019, en el Congreso de Aviturismo de Manizales presentó la segunda edición de la guía, la de portada roja con tres tucanes, en la que el diseño fue el mismo, pero mejoró los colores.

Su hijo de pandemia

La pandemia de covid-19 en el 2020 lo llevó a refugiarse en su hogar de la niñez en Bolívar (Cauca), donde se aisló durante tres meses. En su cuarto y en la terraza aprovechó para dibujar y perfeccionar sus ilustraciones. Así nació su hijo de la pandemia, que salió a la luz en octubre pasado: la tercera edición de su guía, la de portada negra, esta vez con un ave como protagonista, la tángara multicolor (Chlorochrysa nitidissima).

Ayerbe Quiñones destaca que entre las novedades están: mejoras en la técnica de impresión; una nueva forma de mostrar las aves siguiendo el orden filogenético; textos ampliados; mapas de distribución actualizados; 2.016 especies expuestas, 71 más que la segunda edición; 3.399 ilustraciones mejoradas y 485 nuevas; e incluye un código QR para cada ave, que al escanearlo lleva al nuevo sitio web de WikiAves Colombia, de la Universidad Icesi, de Cali.

Al lado de cada especie, hay dos espacios para que los avistadores usen: uno para que marquen si ya la vieron y otro para que escriban el nombre común con el que la conocen, ya que este puede variar según la zona del país. “Lo que me llama la atención es que no los usan mucho, a la gente le da pena rayar la guía, y para eso es, después no se van a acordar de esos nombres”, apunta el autor.

El ornitólogo caucano muestra su satisfacción con esta nueva edición. “En los diseños se le dio valor a lo que me decía un niño de 5 años, versus lo que me decía el ornitólogo más teso de Colombia. Nunca hubo una adultocracia. Sí hay información técnica, como la clasificación taxonómica que elegí, pero eso se compensa con el arte, que es la forma de comunicar más abiertamente un conocimiento”, enfatiza.

Foto | LA PATRIA

Fernando Ayerbe Quiñones firmó la guía de Óscar Castellanos durante su visita a Manizales, el 23 de noviembre por invitación de la Sociedad Caldense de Ornitología en el auditorio del Centro Cultural Universitario Rogelio Salmona. 

Sumar conocimientos

Agrega que a la hora de observar aves, hay que ir con la mente abierta y los oídos bien agudos. “Escuchar a la gente local que sabe más de las especies de su territorio que nosotros. La premisa es sumar información, nunca reemplazar: La información que ellos tienen no reemplaza la de los libros, y viceversa. Son dos conocimientos completamente válidos”.

Ayerbe Quiñones actualmente trabaja con comunidades indígenas y campesinas en Cauca y Meta, con quienes busca crear nuevos formatos de guías locales. “Para recuperar esa información que se pierde, recuperar ese conocimiento y aprovecharlo para proyectos turísticos y de educación ambiental en zonas rurales”, concluye.

“Si hablamos de conservación en paisajes, ecosistemas a escala más grande, sí hay un efecto positivo con el avistamiento de aves. Hay un cambio, obviamente el tema de cauchera y escopeta se ha bajado, culturalmente se está cambiando”, expresa Fernando Ayerbe Quiñones, ornitólogo caucano.

 

 

 

 

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