La larga espera por una reforma educativa nos deja Un Café frío, pero se podría calentar

LA PATRIA | MANIZALES

El modelo educativo en las universidades de Colombia está en juego. El Gobierno nacional busca que la educación pública, que actualmente está catalogada solo como un servicio, pase a ser un derecho fundamental. El Ministerio de Educación presentó hace unos días un avance del proyecto con el que busca reformar la Ley 30 de 1992, que regula la educación superior en el país.

Movimientos estudiantiles, profesorales y sindicales piden que se modifique esta ley, específicamente en dos de sus artículos: el 86 y el 87. Estos definen el esquema de transferencias que se deben hacer a las Instituciones de Educación Superior, que actualmente funcionan con dinero del Estado y autofinanciamiento.

Por todo esto, esta semana debemos tomarnos Un Café frío, y no precisamente de los especiales para refrescar en un día de calor, con hielo y leche. Está frío porque se sirvió caliente y, de tanto esperar una reforma educativa, perdió su temperatura y su gracia. 

Son 31 años los que cumple esta ley y desde hace tiempo se esperan cambios de fondo, los cuales quiere hacer el actual Ministerio. Su propósito es cambiar la base presupuestal de las universidades para que no crezca con la inflación, sino que lo haga según el índice de costo de la educación superior. La idea, en palabras de la ministra Aurora Vergara, es lograr “una reivindicación del Estado frente a la lucha histórica” de la educación en Colombia.

Hablemos de este proyecto que espera llegar próximamente al Congreso, con la esperanza de que allí se meta nuestra taza al horno y se hagan los cambios que necesita la educación nacional para mejorar. Así, pronto dejaremos de tener Un Café frío y podremos disfrutar de una buena taza caliente y, por supuesto, de los beneficios para los estudiantes del futuro.

El tema de este capítulo fue elegido por los seguidores del Instagram de LA PATRIA