Ana Arbeláez, abogada e investigadora manizaleña.

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Ana Arbeláez, abogada e investigadora manizaleña. 

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Ana María Arbeláez Trujillo, abogada de la Universidad de Caldas e investigadora del doctorado de la Universidad de Wageningen, habló este viernes con LA PATRIA Radio sobre el proyecto Ríos en Movimiento en alianza con la Universidad de Caldas, Movimiento Socioambiental Kumanday, Unitierra, Corporación Nodo y Natural Seeds Alliance. Esto dijo: 

 

¿De qué se trata el proyecto? 

Es importante que en Manizales tengamos estos espacios para hablar de los ríos en Caldas. Lo que buscan estos proyectos es la manera de entender los ríos en sus complejidades. No son simplemente esa corriente de agua que vemos, sino que son más que eso. Hay cuatro propuestas: 

Entender los ríos como sujetos, como una ecosociedad, como un territorio con las dinámicas sociales y finalmente como un movimiento. Porque la naturaleza de los ríos es el movimiento en sí, pero también porque la defensa y el cuidado hace que la gente se movilice. 

En Manizales tuvimos una conversación de cómo los ríos confluyen y cómo nos juntamos para conversar sobre sus problemas, pero también de las esperanzas de los mismos. 

 

El proyecto suyo de investigación la llevó a Samaná para conversar con las comunidades del oriente de Caldas con algunas víctimas del conflicto

Mi investigación doctoral es sobre cómo las personas utilizan el derecho para defender los ríos. Soy abogada y dije que iba a ir pero desde una visión ingenua, me dije: ‘voy  a ir y prefiero no hablar del conflicto porque no sé manejar el tema, no tengo la formación. Pero el conflicto es una realidad que uno no puede evitar’. 

Aprovecho para agradecerle a las personas campesinas y del movimiento campesinado del oriente de Caldas porque han tenido una generosidad increíbles conmigo de caminar el territorio. Cuando se habla de los ríos no los puedes desprender de historias de dolor y violencia. En Manizales hemos estado en una burbuja, muchos no somos conscientes de lo cerca que estuvo el conflicto. Ahí el punto fue que cuando supe que por ejemplo el río La Miel no puede entenderse sin las historias de dolor y memorias. Yo camino con la gente y no les pregunto nada y me dicen: ‘Aquí mataron a unas personas, aquí tiraban a la gente’. 

Tuve la fortuna de ir a Fundeco en Samaná. Ellos tienen un museo y vi las muestras de arte sobre el conflicto y la desaparición. Vi ese trabajo con las victorias y dije: ‘esto es muy potente’ y también pensé si vamos a traer personas del mundo a hablar de los ríos de Colombia hay que hacer justicia a esos ríos. 

Ahora el Río La Miel está de moda, la gente va y sube fotos a Instagram y sí es un sitio hermoso, pero también es un sitio cargado de historias de dolor que hay que escuchar. De hecho la comunidad campesina de Samaná está haciendo un llamado que dice: ‘Ya tuvimos historias de violencia y dolor, queremos ríos y un oriente de Caldas distintos’. Es muy importante ese contexto histórico. 

 

¿Ese trabajo de memoria y trabajo con las comunidades cómo se logra? y que se viene para el proyecto? 

Hay un concepto que es la paz ambiental. ¿Cómo se logra esa paz ambiental? pensando desde los territorios y con la gente cómo quieren vivir y cómo incidir en las políticas públicas. Ahora el principal tema es que hay un conflicto social y ambiental con los proyectos hidroeléctricos. En las comunidades hay una gran resistencia. Entonces se trata en estos momentos de escuchar a las comunidades y verlas como las personas que tienen que estar ahí promoviendo las ideas. Los siguientes pasos de esta investigación es ver cómo se apoyan esas ideas territoriales porque lo que la gente quiere es el desarrollo de su territorio teniendo en cuenta sus ríos. 

 

Escuche la entrevista completa aquí: