Una independencia sin movimientos precursores

2010-03-21 00
En la historia de América hispana se deben caracterizar dos tipos de revuelta y el tipo de alcance que tuvieron. Las revueltas antes de 1810 y la de Independencia de 1810. Noticia

Pedro Felipe Hoyos*

Manizales

 

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Congreso de Venezuela firmando el Acta de Independencia.

El vacío de poder y gobierno vivido en España después de 1808 es el núcleo del impulso de la Independencia. Por ende los movimientos catalogados como precursores, como el levantamiento por ejemplo en la Nueva Granada en 1781 con José Antonio Galán a la cabeza o el levantamiento de Tupac Amaru en el Virreinato del Perú, no están conectados con el movimiento de la Independencia como tal.

Desarticular los levantamientos indígenas, populares o de esclavos de la Independencia causará escozor a mucho historiador patriotero alegando que se les está restando legitimidad a los movimientos mal llamados precursores y se le está cercenando la raíz nutricia que surge del pueblo y alimenta la Independencia.

Claro, el cuadro quedaría mucho más simpático conectando a Benkos Bioho con Galán y a la vez con Tupac Amaru para formar el cartel perfecto con Bolívar.

Pero como se trata de conformar una historiografía y no escribir una impactante obra de teatro, estos elementos son de talante diferente y requieren de un análisis especial.

La Independencia es europeizante y estos movimientos populares anteriores son autóctonos, ciertamente si hubiese habido alguna influencia entre estos movimientos y el de 1810, seguramente la Independencia sería más sólida y tal vez una revolución de verdad.

En la historia de América hispana se deben caracterizar dos tipos de revuelta y el tipo de alcance que tuvieron. Las revueltas antes de 1810 y la de Independencia de 1810. La independencia en América latina se pudo dar, porque la coyuntura para que el grupo interesado en el cambio tomara el gobierno, se dio con la pérdida de los reyes españoles. Las juntas de gobierno fueron el caballo troyano con el cual la independencia asaltó el gobierno hispánico en América. Si Tupac Amaru, el Inca peruano o José Chirino, el pardo venezolano, hubieran podido crear una junta de gobierno con el respaldo legal del cabildo de la capital, sus propuestas hubieran triunfado.

Aquí radica la diferencia entre el movimiento independista de 1810 derivado de la crisis española y todos los motines, revueltas, alzamientos y pronunciamientos anteriores: ninguno de estos movimientos pudo suceder u ocupar el gobierno “oficial†integralmente.

Que la élite criolla nunca apoyó los movimientos populares es por este detalle; ellos no estaban interesados en una guerra estéril que solamente perjudicaría sus propiedades ya sea por mayores impuestos para debelar la revuelta o por los daños mismos de la guerra.

En cambio la posibilidad de convertirse en gobierno “legítimo†si disparar una sola bala, sin tener que financiar un solo ejército, era la vía expedita para que ellos aportaran su voluntad para el cambio. Y esa oportunidad se dio con el llamado a crear juntas de gobierno siguiendo el ejemplo español de 1808.

 

Resurgen los cabildos

Con las juntas surge de nuevo los cabildos y su versión más apremiante el cabildo abierto. Se necesitaba de este ente para poder sustentar legalmente la creación de una junta o el cambio de la composición de una de ellas por que las leyes

españolas le atribuían al cabildo esa facultad.

 

*Escritor.




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