Solidaridad de cuerpo
2010-05-24 00
Sin embargo, en un momento dado las cosas se vuelven inocultables y la 鈥渟olidaridad de cuerpo鈥, como se llama la figura planteada arriba, se cae por el peso de las evidencias y el bochorno que causa a las instituciones profesionales el reiterado quebrantamiento de las normas 茅ticas, por parte de algunos de sus miembros.
Los militares de Colombia, de honrosa tradici贸n de dignidad y patriotismo, han gozado de fuero judicial, la Justicia Penal Militar, ejercido por ellos mismos, para investigar, juzgar y sancionar a sus miembros, cuando han quebrantado las normas militares o la ley civil. Por desgracia, la delincuencia organizada -narcotr谩fico, guerrilla y paramilitarismo- ha permeado los s贸lidos principios de las Fuerzas Militares, hasta el punto de seducir con dinero a altos mandos, o con apoyo para mostrar resultados conseguidos con cr铆menes, cuyo corolario es el procesamiento de varios de ellos, de generales para abajo. De este fen贸meno hay que destacar dos cosas: la dignidad con que los militares -desde la c煤pula- han asumido el esc谩ndalo, doloroso para ellos, sin reclamar fueros especiales; y el respaldo que los colombianos les siguen dando a sus soldados, acompa帽ado por la gratitud por su abnegaci贸n y eficiencia.
En cuanto a los curas, los liberales somos los primeros en defender la instituci贸n clerical, benem茅rita por mil t铆tulos. Y en aplaudir a los prelados que piden todo el peso de la justicia civil para los pederastas, o criminales de otro tipo, que mancillan las organizaciones religiosas; contrarios al c铆nico cardenal que dice, sin el m谩s leve rubor, que la ex comuni贸n para un sacerdote delincuente es peor castigo que 20 a帽os de c谩rcel.
En cuanto a los pol铆ticos, ellos son los 煤nicos que tienen capacidad para depurar las organizaciones ejecutivas y legislativas, desenmascarando a los que llegan a ellas a horcajadas del crimen organizado; y apoyando a los mandatarios que pretendan hacer reformas de utilidad p煤blica, sin que tengan que acudir al trueque de votos por prebendas. Y denunci谩ndolos a ambos cuando hagan mangualas para sacar provechos personales. Y si se les arruga, renuncien a tiempo, porque la pol铆tica no es para cobardes. Al menos eso nos ense帽aron Pericles, Sol贸n, Churchill, Lincoln, De Gaulle, Bol铆var, C贸rdova, Uribe Uribe, Gait谩n y Los Leopardos, entre muchos.
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