Oasis

2010-03-17 00
opinion
Dan pena esos predicadores que amenazan sin cesar con un pr贸ximo fin del mundo y un juicio severo.
Sufren del mismo s铆ndrome que atormentaba a los cristianos de una ciudad llamada Tesal贸nica.
Ellos y, en general los primeros creyentes, esperaban un fin cercano y estaban bien confundidos.
San Pablo, quien tambi茅n cre铆a en una venida pr贸xima de Jes煤s, les escribi贸 dos cartas hacia el a帽o 51.
En la segunda les pide que vivan sin perturbarse por eso y que perseveren en una fe activa.
De hecho, algunos se evad铆an de la vida y de sus compromisos ante los rumores de un pr贸ximo fin.
Qu茅 falla que hoy algunos creyentes caigan en la misma trampa, enga帽ados por predicadores torpes.
Lo sensato es amar en el ahora y apartarse de credos en los que el miedo, sat谩n el juicio y los diezmos son lo prioritario.



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