Oasis

2010-02-17 00
Albert Einstein, considerado como uno de los m谩s grandes genios de la humanidad, no aprob贸 los ex谩menes de admisi贸n en el Polit茅cnico de Zurich. Influy贸 en esto su aversi贸n a la educaci贸n r铆gida que hab铆a recibido en Alemania. Una formaci贸n autoritaria e inflexible no provoca amor, sino odio. La disciplina es necesaria, pero no tiene por qu茅 ser contraria a la educaci贸n, la alegr铆a, la libertad y el juego mismo.
Necesitamos una educaci贸n que ense帽e a vivir. Que sea integral, centrada en la unidad del ser humano; positiva basada en valores m谩s que en prohibiciones, y en convicciones m谩s que en normas. Una educaci贸n personalizada, que busque la unidad en la diversidad y que valore la individualidad. Una educaci贸n abierta a lo trascendente, basada en el amor a Dios y a los dem谩s. Y, por 煤ltimo, que sea realmente liberadora: ajena a dependencias frustrantes, amiga del sentido cr铆tico y de la libertad responsable.
Propiciemos, pues, una educaci贸n centrada en valores, no en datos. Eduquemos para convivir, no para competir.



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