Mayapán, el máximo centro ceremonial maya

2010-09-02 00
garcía
En la península de Yucatán las más poderosas ciudades mayas, a juzgar por lo que son sus ruinas hoy en día, fueron: Dzibilchaltún, Edzná, Uxmal, Cobá, Chichen itzá, Tulum y Mayapán. Tuve la fortuna de visitar las cuatro últimas.
A 40 kilómetros al sureste de Mérida se encuentra el conjunto ceremonial de Mayapán, que significa bandera de los Mayas. Al parecer Mayapán formaba un triángulo de alianzas con Uxmal y Chichen itzá según se desprende de algunos relatos de los indígenas, pero los investigadores se han encargado de demostrar que ello no fue así, pues el florecimiento e importancia de Mayapán es posterior a las otras dos ciudades. Lo que sí está comprobado es que Mayapán fue el centro ceremonial más importante de los Mayas antes de la llegada de los españoles. El conjunto, formado por varias construcciones, tiene a la pirámide de Kukulkán como su monumento principal, que imita en parte a la pirámide de Chichen itzá y en cuya estructura se observan elementos Mayas y Toltecas. Y tiene, igual que la mentada pirámide de Chichen itzá, llamada el Castillo, motivos ornamentales de serpientes de piedra. Estaba yo en la cima de una de las construcciones de Mayapán y se me acercaron dos canadienses, una pareja de esposos, que en un castellano simpático me dijeron: “la cámera se ha rompido, está quiebra. Toma pictures y manda Vancouver, yo doy dinero usted”. Y me ofrecieron cien pesos mejicanos que no les recibí (créanmelo los lectores). Les hice las fotos y luego se las envié. No saben cómo agradecerme. Quieren que los vaya a ver a Vancouver. De pronto…uno no sabe…
Y me llegó la hora de Chichen itzá. Ya me daba vergüenza. Viajero de los cinco continentes, había estado ya en Méjico, pero no conocía a Chichen itzá. Pero, como decía Tarzán, “todas las cosas llegan”. Es cierto, todas las cosas llegan, pero cuando han de llegar. Mi visita ocurrió dos días antes de la presentación de Elton John. Vi los enormes andamios, escenarios y los poderosos equipos de sonido. Vinieron mejicanos de todas partes e incluso de países vecinos de Centro América a oír al cantante preferido de la princesa Lady Di. Aquí se han presentado otros grandes artistas del mundo.
Sobra decir que la cantidad de visitantes de este monumento, doblemente exaltado como patrimonio cultural de Méjico y patrimonio cultural de la humanidad, es abrumadora. En todos estos casos tengo una ventaja enorme: mi estado físico y mi resistencia al calor. Los turistas se cansan, se sientan, se quejan, se refrescan. Yo voy tan campante, el calor no me afecta ni el frío, para ello, precisamente, para gozar más del mundo y de sus paisajes y bellezas, me he hecho fuerte frente al calor y a los elementos. La gente me dice que soy masoquista, todo lo contrario, soy el mejor gocetas: mientras ellos están acabados y doblados por el calor, yo voy feliz y campante. Acabo, en el momento de escribir estas líneas, de regresar de Egipto, invitado por su gobierno. En qué época quiere ir, me preguntaron. En verano, les dije. Pero hace mucho calor, me dijeron los funcionarios. Por eso precisamente, les dije, porque con el calor la gente, las turbas de turistas no se acercan a los monumentos o se están protegiendo del sol y tengo yo espacio y tiempo para gozar a mis anchas de los monumentos. Así de sencillo y elemental.



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