La salud, con los saldos en rojo
2010-09-02 00
Hay otras problemáticas conexas, relacionadas con presuntas irregularidades, malos manejos y politiquerÃa, que también han generado inestabilidad en el sector, por lo que es necesario hallar las estrategias que les permitan a los hospitales salir adelante para no afectar a los miles de caldenses que requieren que se les garantice la salud. Se hace necesario analizar con las propias EPS la manera de reunir esos dineros en el menor tiempo posible, y en los casos en que sea necesario adelantar procesos jurÃdicos, pues hay que partir de que la salud es un derecho fundamental.
La situación de los hospitales de Palestina, Chinchiná y Marulanda es especialmente complicada. El primero porque aparentemente no le queda una salida distinta a la liquidación, pues no se ve cómo puedan atender los pasivos actuales. Los dos siguientes, si bien todavÃa no han emprendido el camino seguido por Palestina, la caracterÃstica de sus desequilibrios financieros lleva a que tengan que buscar salidas por la vÃa de la reestructuración o la liquidación.
En lo relacionado con las deudas de las EPS al Hospital San Marcos de Chinchiná, hay que considerar qu e le deben cerca de $508 millones por Régimen Contributivo y $1.274 por el Régimen Subsidiado. En el supuesto de que el saldo fuera pagado hoy a la institución, los ingresos por la prestación de sus servicios no podrÃan garantizar que el hospital pueda seguir funcionando. Es necesario hacer una revisión estructural que dé una solución de fondo y con futuro.
El caso del hospital San José de Marulanda es parecido, pues las EPS solo le deben cerca de $80 millones, mientras que sus ingresos mensuales no alcanzan a cubrir todos los gastos e inversiones, por lo que es considerado un centro inviable.
La otra situación especialmente difÃcil se vive en Riosucio, donde al problema de las deudas de las EPS con el hospital San Juan de Dios, que ascienden a $472 millones por Régimen Contributivo y $2.226 millones por Régimen Subsidiado, ahora se le suma el problema con la EPS que cubre los servicios para la población de los resguardos indÃgenas de ese municipio, con la cual los jefes de esa etnia no están de acuerdo. A esto se agrega el cese de actividades en el que entraron los empleados del hospital por falta de salarios desde hace más de tres meses.
En los demás municipios, si bien la situación de la salud no es tan crÃtica como en los casos mencionados, las deudas de las EPS con los hospitales aparecen como posibles causantes de deficiencias en la prestación de servicios. El hecho de que al Hospital San Félix, de La Dorada, hayan dejado de ingresar cerca de $3 mil millones es preocupante. Lo mismo ocurre con el Hospital San Lorenzo de SupÃa, donde las deudas de las EPS se acercan a los $2 mil millones.
La situación de Manizales merece capÃtulo aparte, pues las deudas de las EPS con sus centros hospitalarios se acercan a los $30 mil millones, con especial énfasis en el Régimen Subsidiado al Hospital Santa SofÃa. De todo esto queda claro que hay serios problemas en la salud caldense, que las cuentas en rojo predominan y que la gestión por parte de los responsables para regresar a la normalidad no ha sido efectiva. Llegó la hora de hacer un alto en el camino, observar seriamente lo que está ocurriendo y trazar los pasos a seguir para hallar las soluciones, pues lo que está en riesgo es la salud de todo el departamento.
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Comentarios
al gobierno nacional anterior le faltó pantalones
** CONSEJO DE GOBIERNO DE CALDAS, DEBE OFICIAR A LAS EPS**