La meta este año es erradicar 70 mil hectáreas de coca
26 campesinos en Caucasia (Antioquia) arriesgan sus vidas por el sustento de sus familias y por tratar de reducir los cultivos ilÃcitos, a pesar de que saben que en el transcurso del año han muerto por hostigamientos y minas 48 erradicadores manuales. NOTICIA
Bogotá
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26 campesinos en Caucasia (Antioquia) arriesgan sus vidas por el sustento de sus familias y por tratar de reducir los cultivos ilÃcitos, a pesar de que saben que en el transcurso del año han muerto por hostigamientos y minas 48 erradicadores manuales.
Un capataz que en la actualidad tiene bajo su responsabilidad arrancar junto con su grupo todas las matas de coca que se encuentran en el Nudo de Paramillo (ubicado entre los departamentos de Antioquia y Córdoba), en diálogo con Colprensa dijo que para poder cumplir la tarea se tienen que internar en la selva por dos o tres meses.
José Roberto Barajas Congo contó que su trabajo comienza a las 4:00 de la mañana, "desayunamos y luego nos reunimos para hacer la oración que no puede faltar. Después salimos a cumplir nuestra jornada que consiste en luchar contra los cultivos ilÃcitos".
Este labriego, oriundo de Boyacá, cuenta que el mayor riesgo lo ha vivido por causa de las balas de fusil que son disparadas por integrantes de las Farc y bandas criminales, quienes aún tratan de custodiar las siembras ilegales.
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El aguatero
Yerson Anzola, un joven de 23 años, es el encargado de brindarle al grupo agua de panela con limón y la comida, porque la orden es que este aguatero no debe dejar que nadie más los alimente, por seguridad.
"Lo que yo hago es ir a buscar el agua en los rÃos, alisto la panela y el limón, luego se la hecho al galón y al estar preparada la tengo que llevar a cada erradicador", dice el labriego.
Cuenta que la tarea aparentemente es fácil, pero el recuerdo de su esposa, su hijo y su mamá lo pone muy sentimental. Además, ha afrontado los hostigamientos, cuando le gritan: "disminuyan sombra", que es para buscar un escondite. Siempre hace caso y corre a esconderse detrás de una piedra o un árbol.
Cada dos meses recibe un millón y medio de pesos por su labor y "el trabajo lo hago porque el desempleo que estamos viviendo en mi pueblo es muy grande. Es preferible venir a arriesgar la vida".
Cuenta Yerson que su hermano mayor también trabaja en este oficio y que se puede comunicar con su familia cada ocho dÃas porque es cuando las autoridades los acompañan para bajar al pueblo a buscar un teléfono público, ya que el celular que tiene no lo puede usar porque puede activar una mina antipersona.
"Mi familia de Otanche (Boyacá), donde está mi esposa, mi hijo y mi mamá me dicen que me porte bien y que tenga cuidado por lo de los explosivos", dice mientras le da de beber agua de panela a sus compañeros.
Este labriego ha visto morir a varios compañeros: "Uno se resigna, a ellos les tocó y de pronto a uno más adelante le toque, claro que la idea es salir vivo de aquÃ", termina de hablar y sonrÃe con algo de resignación.
La PolicÃa trata de brindar la seguridad de los erradicadores con uniformados y perros entrenados para hallar antiexplosivos. De ese grupo resalta ‘TintÃn’, un perro que acompaña a los uniformados encargados de hallar bombas, usando detectores de metales entre los cerros infestados de minas, matas de coca y en medio de hostigamientos.
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Zona estratégica
El Nudo de Paramillo es considerado como uno de los principales corredores de los narcotraficantes, ya que de la zona hay salida al mar Caribe, por el Golfo de Morrosquillo y el de Urabá.
En este sector del paÃs hay presencia de los frentes 4, 18 y 36 de las Farc y las bandas criminales ‘Los Urabeños’ y ‘Los Paisas’, estructuras dedicadas al narcotráfico.
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El dato
La PolicÃa Antinarcóticos, en lo corrido del año, ha erradicado manualmente 3.600 hectáreas y por medio de aspersión aérea 25.000 hectáreas en todo el territorio nacional. Además, se han incautado ocho toneladas de clorhidrato de cocaÃna
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