La invención política puede ser el drama de Colombia

2010-03-03 00
NOTICIA

El doctor en historia estuvo varios días en Manizales. Fustiga a los historiadores que escriben con "cierto cientifismo". Cree, como Malcom Deas, que Colombia no ha tenido suficientes guerras. Estudio. NOTICIA

Fernando Alonso Ramírez

Manizales

Su nombre infunde respeto entre los historiadores latinoamericanos. A pesar de haber nacido en Francia escogió investigar sobre la Colombia de finales del Siglo XVIII y comienzos del XIX. Es una autoridad en la historia de la Independencia en nuestro país.

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Georges Lomné difícilmente pierde su buen humor.

Georges Lomné fue el encargado de abrir el ciclo de conferencias Grandes temas de nuestro tiempo, que realiza la Universidad Nacional. Durante su estadía en Manizales, la semana pasada, dictó varias conferencias sobre la Independencia en Colombia.

Su buen humor no solo lo deja salir con apuntes al vuelo en las conferencias, sino que al conversar con él hace olvidar rápidamente que se trata de un científico francés y parece otro mamagallista colombiano. Su conocimiento del país le permite hablar con propiedad de cosas tan sensibles como nuestra invención política, que puede ser nuestro drama.

 

Colombia por un francés

- ¿Por qué un francés se interesa por la historia de la Independencia en Colombia? ¿Cómo fue ese clic?

Primero me especialicé en historia del Japón y estudiaba el Meiji, sobre él hice mi tesis de maestría y fui becario en el Japón. Luego me encontré con esta historia y en 30 minutos me pasé para Latinoamérica, y después de muchas vaticinios escogí finales del XVIII y comienzos del XIX, porque a mí me gusta la historia dependiente-fuerte, donde ocurren eventos rápidos, no me gusta el tiempo inmóvil. Es Colombia donde más ocurren cosas complejas, por la pacificación, por la guerra civil inicial, por el radicalismo político ausente en otras zonas, con influencias extranjeras marcadas. Luego vine y descubrí que había escogido bien, porque es el país que más me gusta como país.

 

- Un grupo de historiadores habla de la importancia de rescatar el ala civil en la Independencia, porque se ha hablado mucho de lo militar. ¿Se puede ver así?

Benjamin Constant en su texto De la libertad de los antiguos comparada con la libertad de los modernos planteaba que en los antiguos todos tomaban las armas, era hacer esclavo al otro para permanecer libre a sí mismo y excluir a los que no estaban de acuerdo, con listas de proscripción e incluso asesinato político; y con los modernos hay militares profesionales, la guerra es comercial y no hay listas de proscripción sino partidos políticos. Constant concluía que había que actuar del lado moderno conservando la estética antigua. En el 29 condena a Bolívar, por considerarlo del lado de la libertad de los antiguos, por ser nombrado dictador, tras la Convención de Ocaña, y por la represión que impone ante la noche septembrina. Santander sacaba orgullo de ser del lado de los modernos, de la que eran los togados.

 

- Usted habla de la poética de la historia. ¿Cómo lograr la poética sin alterar la historia?

No me gusta la historia novelada. La propia historia nos brinda verdades poéticas, y no hace falta novelar esos momentos. A mí me gusta como historiador encontrar esos momentos de máxima carga simbólica y por ende poética que a veces en un instante contienen el significado de todo un periodo. Cuando traduje a Germán Arciniégas me interesó esa capacidad de buscar la verdad poética. Él buscaba en la historia de Jiménez de Quesada, en la de los Comuneros, un símbolo que resumía todo un periodo. Es diferente a ciertos escritores actuales que novelan la historia.

 

Imaginación política

- ¿La Colombia de hoy era previsible de acuerdo con las ocurrencias del Siglo XVIII y XIX?

Sería loco pensar que las cosas son inmóviles y en la historia de Colombia hay una serie configuraciones sucesivas. Hay largas configuraciones que forman el tejido mismo de las naciones, sino no sería la Nación colombiana. Sí veo en Colombia es una gran capacidad de invención política, algo que nació a principios del XIX y ha perdurado. Ustedes han tenido un régimen comunista en Bogotá, en 1851, eso no es tan usual. Ustedes han tenido una reflexión constitucional en los años 1830 y 40 que es extraordinaria.

 

- Sí, pero la Constitución del 63 era de corte bastante moderno, y luego se retrocede en la del 86.

Lo que pasa es que quizá esa capacidad de invención política es su drama, porque tanta imaginación ha de llevar a tantos disturbios en la sociedad civil, hay pueblos menos imaginativos que son mucho más estables en lo político, para decirlo de manera creativa y cortés.

 

- ¿Esa imaginación viene de pronto de esa amalgama de países dentro de Colombia?

Hay seis o siete colombias, la idea de Nación es artefactual, para no decir artificial, y cuando se inventó Colombia no tenía los límites actuales. Todo país andino sufre de la misma mancha inicial. En Ecuador, la enemistad de Quito y Guayaquil es de no imaginar; en Venezuela la enemistad de Caracas con Maracaibo; en Perú, los arequipeños ni siquiera se dicen peruanos y tienen su pasaporte y su bandera, como los antioqueños en algunos momentos. En Europa también existió, pero ha tenido más trayectoria y muchas más guerras. El gran problema de ustedes, como dice Malcolm Deas, es que no han tenido suficientes guerras, porque una Nación se fomenta inventándose enemigos exteriores. En 1914 apenas un 30% de los franceses hablaba francés, y el milagro de cuatro años de guerra es que esa gente tuvo que comunicar, se inventó el francés en las trincheras como idioma de la Nación.

 

- ¿Por qué no ocurría antes?

Las naciones no pueden existir antes del XIX, antes los reyes se hacían las guerras, pero al inventarse los pueblos se inventan las guerras democráticas, y la guerra nacional nació como contrafuego a las guerras democráticas. Antes, por ejemplo, 70 mi profesionales luchaban por Prusia, pero no se decían alemanes, era el Ejército del rey de Prusia, punto, los pueblos no estaban en guerra, era una cosa aristocrática.

 

- A propósito, ¿por qué dice que la Revolución no es Francesa?

Le pongo el desafío de encontrar la expresión Revolución Francesa en el 89, 90 y 91.

 

- ¿Cuando aparece por primera vez la expresión?

Es Edmund Burke, él escribe la primera historia Reflections on the Revolution in France y él tuvo esa visión de que la revolución se iba a expandir, ya se había expandido a Bélgica, pero la Revolución Francesa viene después, parece típica de la época del Directorio. Y es a partir del 95 que se habla de la gran Nación, y la Revolución se va nacionalizando.

 

Libertad y libertades

- ¿Cuál es la diferencia entre independencia y libertades?

España era quizás el país de Europa que tenía el derecho que albergaba más libertades. Cuando España se entrega a Carlos V, absolutista, se da el primer choque de las libertades españolas con un monarca que ni siquiera era español, hablaba flamenco. Las libertades son una concepción pactista de la monarquía medieval, el Rey se puede derrocar, Dios permite este juzgamiento. Cuando a finales del XVIII ocurren la independencia de Estados Unidos y la Revolución de Francia, aparece la Libertad, con mayúscula, un concepto abstracto que supone la igualdad entre todos, no hay reino. Una dificultad de la independencia es que un grupo aboga por la vuelta de las libertades en contra del rey absoluto, como Tadeo Lozano en la primera junta de Santafé fiel a Fernando VII, y otro sector más radical, como Nariño, dice: pasemos de una vez a la Libertad. Ese es el gran tema.

 

- ¿Eso fue lo que degeneró en la 'patria boba'?

La 'patria boba' fue un periodo de muchas tendencias, esas son las dos principales, pero hubo quienes querían a la Princesa de Brasil, Carlota, como emperatriz de la América hispana, ella lo propuso por ser pariente de Fernando VII. Hubo un partido carlotino en Quito y en Bogotá, y hay otras tendencias, es un ajedrez político muy complejo.

 

- ¿Por qué la estética juega un papel en las ideas libertarias?

El barroquismo no lo quieren más los hombres ilustrados, y los independentistas van a condenarlo porque son las tinieblas de España, la crueldad anterior, la Inquisición, las corridas de toros. Los independentistas que han vivido en París -Bolívar, Nariño, Rocafuerte-, han sido espectadores del neoclasicismo en marcha, las mujeres vestían a la antigua, Napoleón vestía como emperador romano, las piezas de teatro de moda eran clásicas, y se pensaba que la política era estética y la estética que regía era la perfecta geometría de corte antiguo. La Revolución reanuda el mundo con los romanos y nos olvidamos de ese enorme paréntesis de oscuridad y de tinieblas.

 

- ¿Cómo interesar y por qué al ciudadano de a pie, por la historia?

El historiador tiene que saber transmitir lo que logró formalizar. El historiador no encuentra cosas, no es un arqueólogo, él inventa sus objetos, los fabrica en función de paradigmas que elabora, y luego le corresponde saber difundir esas construcciones que logró elaborar. Desde hace 30, 40 años, los historiadores sacan orgullo de cierto cientifismo, de una retórica adornada de figuras, eso es dramático, porque la lectura es un acto de goce. Un lector va a preferir leer un texto bien escrito a uno mal escrito. Debemos hacer un esfuerzo de escritura sin traicionar por lo tanto la verdad de las construcciones que hemos elaborado. No se trata de novelizar.

 

- Pero sí de escribir bien.

De escribir bien y fácil. Decimos en Francia que un niño de seis años puede leer a Votaire y entenderlo, pero un niño de seis años no puede leer a Derridá o a Jean Francois Lyotard, porque en el siglo XVIII los filósofos sacaban orgullo de que todo el mundo podía entender sus textos, lo que se concibe bien se expresa con sencillez y muy a menudo los que escriben difícil lo utilizan como un disfraz.

 

Mañana, segunda conferencia

En el Auditorio de la Universidad Nacional del campus Palogrande se dictará mañana la segunda conferencia del ciclo Grandes temas de nuestro tiempo, que promueve esa institución. El manizaleño José Fernando Isaza, Rector de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, será el encargado de hablar sobre el Estado de las ciencias básicas en Colombia en el periodo de la independencia.

La actividad está prevista para las 4:00 de la tarde y la entrada es gratuita.




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