Del dicho al hecho
2010-03-15 00
Los pol铆ticos en campa帽a echan mano de las necesidades m谩s apremiantes de la comunidad, para apoyar en ellas su promesa de redimir al pueblo. Es recurrente la vivienda propia, con la que sue帽an todas las familias. Pero a la hora de la verdad las condiciones para acceder a ella est谩n ligadas al sistema bancario, a los ingresos familiares demostrables y a ser el aspirante pobre de solemnidad; lo que contradice los dos puntos anteriores. Porque nadie que viva del rebusque es sujeto de cr茅dito. Y lo que el Gobierno hace es dar un subsidio, pero el resto del valor de la vivienda hay que pagarlo con un cr茅dito bancario. Pero si milagrosamente alguien consigue que le adjudiquen casa o apartamento, normalmente de la mano de un pol铆tico en ejercicio, le entregan el inmueble a medio hacer: unos muros con instalaciones el茅ctricas y sanitarias, sin puertas ni acometidas de servicios, para que el beneficiario lo termine. En estos casos, y para hacer justicia, hay que destacar la labor de algunas fundaciones privadas, como el Minuto de Dios y Obras Sociales de Betania, cuyos postulados anteponen la dignidad de las personas y no tienen intereses pol铆ticos o de enriquecimiento, como no sea crecer para ampliar su cobertura.
Otros caballitos de batalla de los promeseros electorales son la educaci贸n gratuita, con alimentaci贸n y transporte para los ni帽os incluidos; la salud, que obligatoriamente tienen que atender las entidades hospitalarias, a lo que le escurren el bulto, porque el Gobierno se demora a帽os para pagar los servicios que prestan, aboc谩ndolas a la quiebra鈥 ahora, en virtud del escandaloso 14 y pico por ciento de desempleo, los aspirantes presidenciales van detr谩s de esos tres millones largos de votos que est谩n vacantes, ofreciendo dinamizar la inversi贸n en infraestructura y estimular la inversi贸n privada. Esta 煤ltima rebajando los impuestos a los empresarios y facilit谩ndoles la importaci贸n de maquinaria y tecnolog铆a, que es lo que hasta ahora se ha hecho, lo que a la postre genera muy pocos empleos estables y de calidad, porque el capital no est谩 para hacer caridad sino para dar utilidades. As铆 las cosas, los inversionistas se quedan con los beneficios fiscales y patrimoniales y de aquello nada鈥n otras palabras, se le llevan al Gobierno la soga en los cachos.
Estos fen贸menos -el desempleo y la inestabilidad laboral- generan serios problemas de salud, por el estr茅s y la angustia: gastritis, alta tensi贸n arterial, alcoholismo, tabaquismo, demencia, drogadicci贸n, suicidios, etc.; son causa de conflictos intrafamiliares y de destrucci贸n de hogares; y alimentan de efectivos humanos la prostituci贸n, el narcotr谩fico y la guerrilla, entre otros. De modo, se帽ores candidatos presidenciales, que con el problema del desempleo no se juega, porque m谩s temprano que tarde explota.
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