Correo abierto
El polÃtico sabio
Señor Director:
Hablando desde su nacimiento en la polÃtica, este el polÃtico, lo primero que aprende es a mentirle a la gente, a prometer lo que no va a ser capaz de cumplir. Lo único que le interesa es conseguir adeptos que lo suban a la palestra polÃtica, y después de estar allÃ, no se vuelve acordar de los que lo eligieron. Se vuelve un sofista que pretende aparecer como cierto lo que es falso. Es amo y señor de sus actos y de su propio comportamiento y ni siquiera lo es de su propia cabeza. Tiene que ser inteligente para escoger a sus enemigos porque a lo último termina pareciéndose a ellos. La mente de los honestos que no son polÃticos es brillante mientras que la de muchos polÃticos que pretenden volverse sabios se apaga con el sol. Estos sabelotodo a nivel polÃtico que visten su moralidad como visten sus mejores ropas, mejor serÃan que andansen desnudos. Para ellos a menudo es más fácil cosechar las bajezas de la envidia que regar el predio donde florece la generosidad, muchos no saben ni hablar, pagan para que les elaboren discursos y es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni sabidurÃa para cerrar la boca. Es mejor tropezar con el pie que con la lengua. El hombre inteligente habla rápido, pero con un lenguaje claro y convincente, mientras que el de los polÃticos malos ni es claro y ni es convincente. Buscan por todos los medios como hacen uso práctico de la imaginación por medio de ideas que lo lleven rápido al enriquecimiento ilÃcito pues para ellos las ideas son el punto inicial de todas las fortunas, esto es en producto de la imaginación. Para estos señores la crÃtica es como la sombra, no los hace más pequeños, ni más grandes.
Poco a poco en medio de la ignorancia polÃtica, va aprendiendo sobre los estÃmulos de la mente, el almacén del magnetismo personal, el apretón de manos, la palmadita en la espalda, el tono de la voz. En esto el magnetismo, es el factor capaz de colorear la misma voz. Hacerla musical o encantadora para estar cultivando una vida nueva dentro de la polÃtica haciéndola dura y resistente con un sistema de alarma en el corazón y una puerta de emergencia en la cabeza, en conclusión ya está hecho y preparado todo un polÃtico. “SicalÃptico†o mejor todavÃa un “polÃtico sabioâ€.
Atentamente,
Guillermo Henao M.
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