Colombia es ¡verde, muy verde!
No es el nevado del Ruiz, pero el frío sí. Al frente la cordillera de los Andes, un día de lluvia le bastó para vestirse de blanco, blanco nieve. Es sábado, 7:30 a.m. hora temprana en este rincón del mundo -Santiago de Chile-, donde por lo general se levantan tarde y se duermen después de las noticias de las nueve, en la noche.
Al abrir mi cortina veo la montaña y por un momento me traslado a esos amaneceres de Manizales, cuando al frente de la ventana, imponente se ve el Ruiz. O como lo fotografié, una vez que iba rumbo a La Dorada, en pleno Alto de Letras, con su hermosa fumarola de vapor, posó para la cámara.
Pero el frío que entra a la habitación, me devuelve cinco mil kilómetros al sur. A la realidad, la que muchos colombianos vivimos: estar lejos de la tierra que nos vio nacer. Es que somos una nación de expatriados, unos por voluntad propia, otros por eso de conocer el mundo, algunos por conseguir el pan de cada día y los más de malas, porque la violencia de guerrilleros, paramilitares y agentes descarriados del Estado, los expulsó.
Muchas veces encuentro en la calle a colombianos, los reconozco por su tono de voz, su forma de vestir o algunos por sus rostros. Nunca les habló, sólo los observo y escucho, algunas veces indiscretamente les sigo una o dos cuadras, para escucharlos, ese acto me acerca a mi patria.
Hace unos meses, en el metro, estación Museo de Bellas Artes, había dos afrodescendientes, entrados en la edad del tercer piso. Me coloqué al lado de ellos y nos subimos en el último vagón del tren, mucha gente prefirió hacer distancia, yo me mantuve a su lado y los escuché.
Eran del Valle del Cauca, ve. El acento de los dos negros era música para mis oídos, hablaban del trabajo, y que uno de ellos quería traer a su familia, porque la situación por Buenaventura estaba dura y peligrosa, pero los pasajes hasta Chile eran muy costosos. Me sentí reflejado en ese diálogo, pero no quise interrumpir, al verlos y escucharlos sentía que ese tren viajaba por Colombia.
Las cifras dicen que de nuestro terruño hemos partido el 10% de los habitantes, o sea, más de cuatro millones de compatriotas, algunos para no volver. Uno de los países que más expulsa a su gente en el mundo -somos el pueblo hebreo del siglo XXI-, eso sí, nuestra tierra no se la han quedado extranjeros, sino algunas élites del país, que con la expulsión a la fuerza de los conciudadanos, las han conseguido gratis o a precios ínfimos.
Todos los colombianos que hemos salido, sumamos la mitad de los habitantes de Bogotá, o poco más que todo el país de Uruguay. No sé si es mucha gente o muy poca, para las oportunidades que hay en nuestra patria.
Me imagino que todos queremos volver, lo leo en los cientos de chats, foros en páginas de Internet. Al visitar los sitios virtuales colombianos, se leen un montón de lamentos y de declaraciones de amor por el mejor país del mundo, aunque muchos digan que no, sí lo es, tenemos todo... hasta lo malo.
Nuestra tierra lo tiene todo y a la vez no tiene nada. Un país sin su gente es el Jardín del Edén sin Adán y Eva. Estoy seguro que muchos querrán volver cuando todo mejore, cuando su vida no se vea amenazada, cuando haya trabajo y labor decente.
Queremos volver a ver las montañas, los nevados, los ríos, el Magdalena o el Cauca, que prodigiosamente bordean mi Caldas. Muchos añoramos ver los cultivos, los platanales, los cafetales, que son verde, de ese verde de mil colores, color esperanza.
Es que ningún otro color asocian con tanta fuerza los visitantes y los hijos de la tierra, a lo que es Colombia y ser colombiano: honrado, con tesón, empeñado, emprendedor, trabajador, estudioso, colaborador, amigable, buena gente, legal, ético...
Los extranjeros tienen razón y la gente en las plazas de los pueblos y ciudades colombianas, cuando dicen: "Colombia, no es pasión. Colombia es ¡verde, muy verde!".
-
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios


Comentarios
Buen articulo
Qué pasaría si toda Colombia conociera este video?
Mockus, Mockus, Mockus...
doble sentido.
LLEGO EL DIA .......LLEGO LLEGO
DEBEMOS CONSERVAR EL VERDE
Cierto
Muy buen articulo