Cocinar con leña, cultura popular que aún arde

2010-03-08 00

Algunas personas usan el gas y la leña. Esta práctica es considerada como un indicador de pobreza. Corpocaldas adelantará campañas. Mirada.

Diego Fernando Hidalgo

Editor fin de semana

Manizales

 

Luz Marina Agudelo no se complica. Por encima de todo está la economía de su finca La Portada, ubicada en la vereda Carmen, de Anserma. Por eso intercala sus labores de cocina con el uso de leña y gas.

"Por las mañanas uso leña de los palos que quedan del café o de guamo para cocinar maíz y hacer la aguapanela. En la tarde y noche el almuerzo y la comida son con el gas. Compro una pipa de 33 libras que me dura dos meses".

Elvia Rosa Bedoya, en la finca Buenavista, de la vereda Banderas, de Risaralda (Caldas), hace algo parecido. Ella le saca jugo a los palos de café que quedan después del zoqueo. "Los arrimo, los cargo y luego quemamos esa leña en el fogón. Eso nos permite ahorrar, ya que el gas está muy caro. En otras ocasiones los regalamos, aunque sabemos que eso puede generar contaminación", indicó.

La zoca se reconoce como un producto que, pese a que esté a la intemperie, no se dobla, es resistente y se deja trabajar. Es una madera renovable y un subproducto que abunda porque los cafeteros deben zoquear para que el café sea productivo.

Ellas siguen la cultura de muchas familias caldenses que usan la madera como elemento para cocinar. La situación se reconoce como recurrente en el departamento, según Corpocaldas, por lo que se trabaja en iniciativas para evitar que esta práctica termine en deforestación (ver recuadro "La deforestación afecta el recurso hídrico").

 

Más fácil

A unos kilómetros de Anserma y Risaralda, Samuel Gómez, finquero de La Cabaña, explicó que prefieren cocinar con gas, dada la facilidad de conseguirlo por la cercanía con Manizales. "Se compra una pipa de 100 libras que da para seis meses", dijo. Su agregado también usa gas, pero antes cocinaba con leña. Decidió dejar esa costumbre porque le parece más dispendiosa.

Jorge Enrique Silva, Director de la UMATA de Manzanares, manifestó que para nadie es un secreto la costumbre en los municipios de cocinar con leña, sobre todo en la zona rural.

"Eso tiene un costo bajo, se ahorran lo de la pipa y pueden usar los residuos del zoqueo de café. Además, no todos pueden acceder a una estufa. Lo que no creo es que destruyan bosques para ese objetivo", dijo.

Luis Miguel Álvarez, profesor de la Universidad de Caldas, experto en biodiversidad, expresó que aunque es difícil cambiar esa costumbre, se deben ofrecer otro tipo de alternativas a los campesinos para evitar la desaparición de los bosques, pues usar la leña para cocinar es un indicador de pobreza (ver recuadro Es indicador de pobreza).

El hecho es que Luz Marina y Elvia Rosa seguirán usando las opciones que tengan a mano y que les ofrezca la naturaleza pues, como ellas mismas lo afirman, la situación está muy dura y toca ahorrar.

 

 

"La deforestación afecta el recurso hídrico"

FOTO/LA PATRIA

medio ambiente

Juan David Arango Gartner, Director de Corpocaldas, habló con LA PATRIA sobre esta cultura campesina.

 

¿Es recurrente en Caldas el uso de la madera para cocinar?

Sí, claro. No podemos negar que existe un problema de deforestación en zonas del departamento, con tala de bosques protegidos en el Oriente y Occidente de Caldas, sobretodo en Riosucio y Marmato. En Riosucio está asociado a los Resguardos. Se amplía la frontera agrícola y ganadera y se usan esos materiales como leña para cocinar. En el Oriente se asocia a prácticas culturas, quemas y no respeto de las franjas protectores.

 

-¿Qué acciones se emprenden?

Varias. Primero, conocer qué hay en Caldas en flora, bosques naturales y productos no maderables. Trabajamos en ese inventario de las especies en vía de extinción, cuáles son más importantes, cuáles endémicas, con el fin de formular planes de conservación asociados. Así mismo, elaboramos paso a paso y de manera gradual, porque los recursos son limitados, el Plan de Ordenamiento Forestal, pues el 80% de los suelos del departamento tienen aptitud forestal. En el Oriente y en el Centro-Sur haremos la zonificación y luego la formulación del plan, enriquecido por lo que llamamos el acuerdo de competitividad forestal. Además, en algunos municipios adelantaremos un ejercicio de reforestación, enfocado en las microcuencas abastecedoras de acueductos. El promedio de reforestación por año es de 900 hectáreas.

 

Pacto por los bosques

-¿Hay campañas de educación?

Sí, pues la deforestación afecta el recurso hídrico en cantidad y calidad. Hay un ejercicio pionero de pactos por los bosques que se hizo en Riosucio con los que talan la madera, la usan para leña o para ampliar sus cultivos. Al final hay que adelantar un trabajo de administración del recurso, pues los permisos por año son por 14 mil metros cúbicos de aprovechamiento forestal y la movilización de 10 mil metros cúbicos. Por último está la gobernanza forestal de la ilegalidad, un proyecto de cooperación internacional con la Unión Europea al que accede Corpocaldas para reducir los índices de ilegalidad en explotación de madera mediante la oportunidad de trámites, establecimiento de políticas forestales, normas sencillas, capacitación de comunidades y proyectos de aprovechamiento sostenible.

 

¿Se dan muchas sanciones?

El 80% de los expedientes por sanciones son por bosques y decomisos de madera que se transporta sin permiso. Hay muchos problemas por el no respeto de las franjas protectoras y, sobretodo, aprovechamiento sin permiso de la guadua.

Las sanciones son con multas por la tala no autorizada y decomiso de madera por transportarla sin permiso. Esta última, en convenio con las alcaldías, se usa en obras de beneficio social en los municipios.

 

-¿Qué alternativas darles a los campesinos que usan la leña para cocinar?

Hay experiencias en el Oriente con las estufas de coeficiente para aquellos que no pueden acceder al servicio de gas. Eso minimiza el problema, pues se usa con los residuos de leña, opera bien, produce pocas emisiones y es amigable con el entorno.

 

Dos alternativas

1. Los biodigestores se convierten hoy en día en una valiosa alternativa para el tratamiento de los desechos orgánicos de las explotaciones agropecuarias y la producción de gas metano. Eso evita el costo de las pipas y el uso de la leña para cocinar.

En la finca Los Naranjos, de la vereda La Cabaña, de Manizales, convierten el estiércol en gas metano. Liliana, habitante del sitio, dice que desde que instalaron un biodigestor, los beneficios se han visto. "Acá era complicado controlar el olor de los cerdos. Ahora ni se siente. Además, no toca conseguir leña, pues el gas nos llega hasta la cocina gracias al biodigestor. Imagínese uno pagando los $33 mil que cobran por el cilindro". Establecer un biodigestor en la finca puede costar cerca de $3 millones.

2. Otra posibilidad para evitar cocinar con leña es la que ofrece la Cooperativa Multiactiva Madera de Café, que les compra a los campesinos los palos que quedan después del zoqueo en las fincas. Los palos deben tener unas medidas especiales: 52 centímetros de largo por 4,5 de ancho. Por cada palo se pagan $250, que podrían servir para ajustar para una pipa de gas.

En la salud

La inhalación prolongada de humo de leña produce una enfermedad conocida como Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. En Colombia, 9 de cada 100 personas mayores de 40 años la tiene y un gran porcentaje de ellos no lo saben. En el mundo afecta a 52 millones de personas y causa la muerte de por lo menos 2,7 millones de ellas cada año.

Expertos aseguran que produce enfermedades tan graves como el cáncer y hasta desprendimiento de la retina del ojo.

 

medio ambiente

Que no falten los palos debajo del fogón.

Es indicador de pobreza

Luis Miguel Álvarez, profesor de la Universidad de Caldas, experto en biodiversidad, expresó que el consumo de leña para producir alimentos es casi un indicador de pobreza, pues mientras que los países ricos la usan para la chimenea, en los pobres pasa lo contrario.

"Eso tiene varios componentes, como el cultural por ejemplo, donde nuestra sociedad, que sigue siendo campesina, se acostumbró a usarla para cocinar. Es una respuesta frente a la falta de otro tipo de ofertas. Además, hay sitios hasta donde no llegan los servicios públicos, mucho menos el gas; y si llega, no hay con qué comprar una pipa. Fuera de eso se deben tener en cuenta todas las implicaciones de emitir esa cantidad de Co2", advirtió Álvarez.

Indicó que mientras que EE.UU. aporta el 25% de gases de invernadero; Japón el 20%; y China el 35%; Colombia añade el 0,006%, lo que resulta insignificante.

medio ambiente

Los palos de café u otros productos maderables son usados en la cocina.

Sin embargo, aparece desafortunadamente la tala que es indicador de que los campesinos están en un proceso de pérdida cultural, pues antes se usaban maderas específicas y hoy se utiliza cualquier palo que tenga más de cuatro centímetros de diámetro.

"Eso hace que no solo se desprotejan el suelo y las fuentes de agua al eliminar el componente arbóreo que regula el flujo de agua, sino que se se pierde la biodiversidad de manera directa y eso es menos imperceptible".

Expresó que el fenómeno ocurre en Caldas en lugares como Pácora, Aguadas, Riosucio y Marquetalia, entre otros. Es reflejo además de menos desarrollo vial y de infraestructura, bajo acceso a la energía eléctrica o transporte de cilindros.

"El tema de la guerrilla también influye. Todavía hay gente que

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Usar leña para cocinar, una costumbre campesina.

no lleva gas a la finca porque son zonas donde hubo o hay guerrilla. Tener una pipa en la casa es ser sujeto de persecución de los ilegales para obtener la pipa o de ser visto como sospechoso por el otro bando. Son implicaciones sociales que tampoco están tan perceptibles", concluyó.

 




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