Bacenilla: elogio de una nostalgia

Martes, 9 Febrero 2010
oscar
A esta nostalgia nocturna también se la conoce por el alias de mica, pato o vaso. En realidad, se trata de un inodoro nocturno portátil o de bolsillo, con florecitas en los bordes. Con su libro “La mica del Titanicâ€, Daniel Samper Pizano, bacinillólogo mayor, ha vuelto a poner de moda este adminículo…
Los alemanes Hans y Werner, del Instituto Lingüístico Caro y Cuervo, la definieron prosaicamente como “recipientes de peltre para orinarâ€.
Los abuelos las mantenían debajo del catre para ahorrarse pulmonías, pues había que salir a la huerta a extrovertirse sobre incómoda letrina.
La bacenilla, o bacinilla, tomaba la forma de los glúteos que la contenían. Mica que se respetara tenía peladuras por fuera, al lado de la oreja, fruto de excesos fisiológicos.
En promedio, una bacinilla o beque tenía tres vidas útiles que sumadas dan ciento siete años y algunos días mal contados.
La primera vida útil solía durar 50 años, contados a partir del momento en que los abuelos la compraban, usaban y la dejaban de herencia a sus nietos, ya curada. Entonces se decía que había fatiga de metal en su hoja de vida.
En la segunda vida, las bacenillas aparecen jubiladas en el lavadero de la casa con una mata de hortensias o de novios adentro. Sobre el lavadero duraban 27 años más o menos, según los másteres en esta disciplina.
Los últimos 30 años de vida útil sorprendían a la vieja bacinilla olvidada debajo de un palo de mango, con las hortensias o los novios regados.
Pocos inventos han muerto tantas veces como la bacenilla. A la postre, todo termina en un falso positivo. Mientras haya noches, nalgas y ganas, habrá micas.
Eso sí, vaso de noche sin florecitas verdes o rojas en sus contornos, no merece el augusto nombre de tal. Las flores le ponen algo de ternura y remota poesía a un acto tan incómodo que nos nivela a todos por lo bajo.
Nos recuerda que no somos más que mortales fugaces, candidatos eternos a desocupar el amarradero, una vez consumadas la dosis personal de meadas a que tenemos derecho.
No es por moralizar, pero cada orinada debería hacernos una centésima de segundo (¿) más humildes. ¿De qué se jacta el hombre si tiene que hacer mayores y menores? Vanidad de vanidades.
Cada peladura en la bacenilla es como una condecoración. Un sol adicional. Al final de sus días, la mica terminará “ametrallada†de peladuras, a manera de charreteras. Ahí sí tendrá derecho al descanso eterno.
En algunas casas, incluida la mía, había bacinilla a lado y lado de la cama (de los padres, claro). Es decir, una per glúteo, si las matemáticas no fallan. Podía faltar la “segunda trinidad benditaâ€: frisoles, mazamorra, arepa, pero nunca la bacinilla para coleccionar etcéteras fisiológicos.
La bacinilla fue una de las primeras grandes conquistas de las feministas. Antes, las esposas tenían que esperar a que el marido disparara primero.
No olvidemos tampoco que la bacinilla le ha hecho su aporte a la civilización: mejoró sustancialmente la puntería del varón domado que si bien ha sido capaz de domesticar el átomo, ha sido incapaz de dominar el chorro en sus tres fases de apertura, medio juego y final, como se diría en periodismo, música y ajedrez.
El regreso a la bacinilla para los maridos que no levantan la taza haría más por la convivencia doméstica que doce años de seguridad democrática.
Loor (no olor) a esas viejas piezas de museo que se resisten dejarse sacar a sombreros de la historia que han contribuido a redondear.

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HOMENAJE

QUE BELLO HOMENAJE LE HA HECHO EL COLUMNISTA A ESA "PELADA" QUE AUN SE NIEGA A SEGUIR BAJO DE LA CAMA EN MUCHOS HOGARES COLOMBIANOS. LA "PANOSA" NO MUEDE MORIR, YA QUE HA SIDO TESTIGO MUDO DE MUCHAS NOCHES DE AMOR, DE ENFERMEDAD Y DE PEREZA, ADEMAS DE SERVIR DE MATERO JUNTO AL LAVADERO.

La bacenilla.

Buena la crónica sobre la mica. Aquí le va una adivinanza : " Olla de lata, tapa de carne, hay que taparla para echarle". Adivina adivinador.

Opinión

También se la conoce como "PANOSA"( para no salir afuera).