Bacenilla: elogio de una nostalgia
2010-02-09 00
Los alemanes Hans y Werner, del Instituto Ling眉铆stico Caro y Cuervo, la definieron prosaicamente como 鈥渞ecipientes de peltre para orinar鈥.
Los abuelos las manten铆an debajo del catre para ahorrarse pulmon铆as, pues hab铆a que salir a la huerta a extrovertirse sobre inc贸moda letrina.
La bacenilla, o bacinilla, tomaba la forma de los gl煤teos que la conten铆an. Mica que se respetara ten铆a peladuras por fuera, al lado de la oreja, fruto de excesos fisiol贸gicos.
En promedio, una bacinilla o beque ten铆a tres vidas 煤tiles que sumadas dan ciento siete a帽os y algunos d铆as mal contados.
La primera vida 煤til sol铆a durar 50 a帽os, contados a partir del momento en que los abuelos la compraban, usaban y la dejaban de herencia a sus nietos, ya curada. Entonces se dec铆a que hab铆a fatiga de metal en su hoja de vida.
En la segunda vida, las bacenillas aparecen jubiladas en el lavadero de la casa con una mata de hortensias o de novios adentro. Sobre el lavadero duraban 27 a帽os m谩s o menos, seg煤n los m谩steres en esta disciplina.
Los 煤ltimos 30 a帽os de vida 煤til sorprend铆an a la vieja bacinilla olvidada debajo de un palo de mango, con las hortensias o los novios regados.
Pocos inventos han muerto tantas veces como la bacenilla. A la postre, todo termina en un falso positivo. Mientras haya noches, nalgas y ganas, habr谩 micas.
Eso s铆, vaso de noche sin florecitas verdes o rojas en sus contornos, no merece el augusto nombre de tal. Las flores le ponen algo de ternura y remota poes铆a a un acto tan inc贸modo que nos nivela a todos por lo bajo.
Nos recuerda que no somos m谩s que mortales fugaces, candidatos eternos a desocupar el amarradero, una vez consumadas la dosis personal de meadas a que tenemos derecho.
No es por moralizar, pero cada orinada deber铆a hacernos una cent茅sima de segundo (驴) m谩s humildes. 驴De qu茅 se jacta el hombre si tiene que hacer mayores y menores? Vanidad de vanidades.
Cada peladura en la bacenilla es como una condecoraci贸n. Un sol adicional. Al final de sus d铆as, la mica terminar谩 鈥渁metrallada鈥 de peladuras, a manera de charreteras. Ah铆 s铆 tendr谩 derecho al descanso eterno.
En algunas casas, incluida la m铆a, hab铆a bacinilla a lado y lado de la cama (de los padres, claro). Es decir, una per gl煤teo, si las matem谩ticas no fallan. Pod铆a faltar la 鈥渟egunda trinidad bendita鈥: frisoles, mazamorra, arepa, pero nunca la bacinilla para coleccionar etc茅teras fisiol贸gicos.
La bacinilla fue una de las primeras grandes conquistas de las feministas. Antes, las esposas ten铆an que esperar a que el marido disparara primero.
No olvidemos tampoco que la bacinilla le ha hecho su aporte a la civilizaci贸n: mejor贸 sustancialmente la punter铆a del var贸n domado que si bien ha sido capaz de domesticar el 谩tomo, ha sido incapaz de dominar el chorro en sus tres fases de apertura, medio juego y final, como se dir铆a en periodismo, m煤sica y ajedrez.
El regreso a la bacinilla para los maridos que no levantan la taza har铆a m谩s por la convivencia dom茅stica que doce a帽os de seguridad democr谩tica.
Loor (no olor) a esas viejas piezas de museo que se resisten dejarse sacar a sombreros de la historia que han contribuido a redondear.
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La bacenilla.
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