¿Y ahora, qué hacemos?

Martes, 9 Febrero 2010
Fernando Londoño Hoyos
El círculo íntimo del Presidente será el único que no se haya dado cuenta del naufragio. El Referendo está irremisiblemente perdido, primero por falta de tiempo y después por la acumulación de torpezas que en su trámite se cometieron. Habrá de recordarse que durante muchos meses el proyecto anduvo a merced de las olas, empujado por algunos parlamentarios tenaces, mientras el señor Ministro del Interior y de Justicia sostenía, una y otra vez, que la cosa nada tenía que ver con él y con el Presidente, a quienes el asunto no llegaba a interesarle. Cuando cambiaron de táctica y el doctor Uribe mostró sus infinitas ganas de un tercer período, ya era demasiado tarde.
El problema está ahí, a la vista de todos y confirmado por un hecho inédito en la política de los últimos ocho años. Y es el de la pérdida de interés de la gente por un nuevo gobierno de Ãlvaro Uribe. Las dos últimas encuestas revelan que la mayoría de los colombianos no quiere que el Referendo pase. Fatiga de metal, se llama la figura.
Pero el Presidente no cede. En su obstinación, y siempre en la mitad de la encrucijada del alma, mantiene la última esperanza y la política en el congelador. Sobre todo la suya. La de las fuerzas que podrían continuar su tarea y la del hombre llamado a sucederlo. Los grandes problemas de la Nación no tienen un espacio y estamos asistiendo a la campaña electoral más simplona, más gris y más mediocre. Cuando no hay en el fondo una lucha seria por el poder, los candidatos al Senado y a la Cámara se debaten en la más melancólica de las penurias. La oposición no tiene a quién o a qué oponerse y los amigos de Uribe no sabemos qué camino coger. Porque no hay camino, primero, y segundo porque no sabemos a dónde ir.
El país está lleno de problemas, y no precisamente de los más livianos. Pero el tiempo tiene las más bellas oportunidades que nunca tuvo para una política grande y alta. La posibilidad de alcanzar la paz es real y próxima. Si se aplicaran los mecanismos ya en uso contra las bandas de narcotraficantes, la victoria estaría próxima. Pero se necesitan mandos nuevos, figuras nuevas, ilusiones nuevas. Lo mismo que en el campo de la economía. Los Estados Unidos quieren ayudarnos y el TLC nos empujaría a insospechados niveles de desarrollo. Claro, si no nos enredáramos otra vez en los cuartos traseros de los pollos y en las vacas viejas. Las perspectivas mineras están a la vista y el crecimiento del campo podría ser tanto, que tendríamos que importar mano de obra para no desperdiciarlo. Las obras de infraestructura claman por una mano amiga y los proyectos energéticos y de desarrollo tecnológico tienen espacios insospechados.
Pero para todo eso se necesita, precisamente, lo que nos falta. La voz de clarín de un jefe que despierte las almas adormecidas y de la señal de partida hacia la modernidad, cuyas bases sentó Uribe. La fuerza de un partido distinto que reúna lo que se ha configurado en estos años como un centro derecha invencible. La conciencia de que tenemos todo ese tesoro de oportunidades y que no podemos arriesgarlo en los ensayos catastróficos del socialismo chavista. El sentimiento de que somos un pueblo al que espera el mejor futuro, y no esa acomplejada postura histórica que fue nuestra infaltable compañera de ruta.
Pero no hay nada de eso en el horizonte. Seguimos en vilo esperando lo que haga una Corte que negocia los secretos de ponencias que debiera discutir en reserva. Y pendientes de la otra Corte, que cada cierto tiempo nos regala una nueva atrocidad para apaciguar sus instintos de venganza, y sus resentimientos inacabables. Seguimos regalando cargos a los sujetos más mediocres y despreciables del país, como ocurrirá con la Embajada en Egipto, que seguirá a ciertas plazas que le tiramos a los buitres en el Consejo Superior de la Judicatura. Porque en horas inciertas todo pasa, especialmente lo peor. Entre tanta incertidumbre, cuando parece que lo perdemos todo, no cabe sino preguntarnos: ¿y ahora, qué hacemos?

Comentarios

denuncia

ESA PREGUNTA ME HAGO ¿QUE HACER PARA QUE SE DE CUMPLIMIENTO A LA TUTELA t-323 DE ABRIL 4 DE 2.005 CORTE CONSTITUCIONAL? ES INCREIBLE QUE LAS AUTORIDADES JUDICIALES SE NIEGUEN A HACER CUMPLIR DICHA TUTELA QUE HIZO TRANSITO A COSA JUZGADA CONSTITUCIONAL DONDE SE RATIFICA MI REINTEGRO A LA CAJA AGRARIA POR FUERO SINDICAL O EL PAGO DE LA INDEMNIZACION. LO MAS INCEIBLE LA CORTE SUPREMA ME AMENAZA CON MULTARME SI SISGO INSISTIENDO EN SU CUMPLIMIENTO, IRRESPETANDO A LA CORTE CONSTITUCIONAL COMO ORGANO DE CIERRE. LO MAS INCREIBLE EL JUZGADOR DE PRIMERA INSTANCIA (JUZGADO DE ESTA CIUDAD) SE NIEGA A HACERLA CUMPLIR, Y LA JUDICATURA NO HACE ABSOLUTAMENTE NADA. TRISTEMENTE LA JUSTICIA SI ES PARA LOS DE RUANA. ESTAMOS FRENTE A UN FALSO POSITIVO. SOLO SE ESCUCHA AL QUE TIENE PODER POLITICO ECONOMICO O ARMAMENTISTA

Cumplimiento a Tutela.

No desista porque ud.por ley tiene derecho a la LEGÃTIMA DEFENSA. Parece increíble lo que comenta. No le dé miedo de la multa que es mera amenaza y si sucediera con qué pagará si está alistado en el "EJÉRCITO DE LOS DESOCUPADOS". Resista y cuando retroceda que sea para tomar impulso. Algún día llegará alguien que haga cumplir la ley en este país, porque todo en la vida depende de los intereses y las interpretaciones. Que los Jueces interpreten la ley a su favor, según los POSTULADOS DE BUENA FE que consagra la Constitución Nacional.(Véase art.23,83 y s.s.). "El fallo que será de inmediato cumplimiento podrá impugnarse ante Juez Competente y éste lo remitará para su revisión a la Corte Constitucional". También tiene derecho señor Herpel a solicitar un cambio de radicación de su Tutela para procurar con otro juez una INTERPRETACIÓN más justa a sus peticiones. Por último le recomendaría enviarle un fax muy respetuoso, conciso y con excelente redacción al Señor Presidente de la República, (1)3375890 y estoy seguro que le responde dándole algunas orientaciones al respecto. "NO MÃS INJUSTICIAS SOCIALES SEÑORES GOBERNANTES".