¿Qué les pasa a los liberales?
2010-03-15 00
También ha suscitado especulación sobre las intenciones del candidato, cuya astucia y habilidad para pasar de ser enemigo a ser aliado, y viceversa, son bien conocidas. Las interpretaciones que surgen del lado de la derecha para explicar dicha selección van desde el rechazo absoluto hasta la más profunda admiración por la sagacidad de Santos. En la mitad están quienes creen que aunque puede ser una hábil táctica electorera demuestra una falta de consistencia y de compromiso con los programas y las ideas que los hace dudar de la capacidad del candidato para continuar en pro de los objetivos que persiguió Uribe durante sus dos administraciones. En la izquierda se dice que fue una jugada oportunista.
Cualquiera que sea la interpretación correcta, lo cierto es que la decisión parece haber caÃdo bastante bien en general, aunque en la derecha estén todavÃa rechinando los dientes y se expresen quejas en voz baja. Pero quizás, entre todas las interpretaciones, ha hecho falta una más sencilla: Que Santos es liberal y que se siente incómodo en la extrema derecha. Algunos lectores deben haber soltado la carcajada en este punto, pero es en serio que lo digo. Cuando fui candidato a la alcaldÃa de Bogotá, muy recientemente salido del Ministerio de Hacienda, hubo personas que me apoyaron y que aportaron recursos a la campaña porque pensaban que el programa que propondrÃa serÃa de corte neo liberal. Cuando se hizo evidente que no lo era, uno de ellos se quejó y pidió que se hiciera más énfasis en temas de "ley y orden" y que dejara tanta tonterÃa social.
Es que los liberales tenemos adentro un dispositivo social demócrata, que toma el control en los momentos más oportunos y en los más inoportunos. A Rafael Pardo le sucedió al dÃa siguiente de haber hecho un pacto con Germán Vargas que posiblemente lo puso a pensar que se habÃa aliado con el ala derecha del antiguo liberalismo y el diablillo de izquierda debió salir a dictarle la carta dirigida a Petro que le puso fin a esa alianza y lo dejó confortablemente solo, a cargo de una clientela liberal reducida pero ideológicamente homogénea.
Lo que es verdaderamente singular es que Vargas Lleras también tiene un súper ego social demócrata que le da lÃnea. Durante la entrevista con el diario La República, en la que participé como sparring, me sorprendÃa cada rato con propuestas y posiciones que no correspondÃan a un candidato de derecha sino a alguien comprometido con una polÃtica económica y social de centro izquierda (intervención del estado, controles al gran capital, compromiso con la seguridad social, la salud, la educación, polÃticas de tierras, reforma urbana y desarrollo agrario, y mucha preocupación con los problemas sociales. Le pregunté por qué se habÃa salido del libreto que lo habÃa hecho popular que era de apoyo a la fuerza pública y precursor de la "seguridad democrática". No recuerdo bien que respondió, pero no se sentÃa incómodo con sus polÃticas sociales ni por haber ampliado su alcance ideológico.
La verdad es que ser liberal o haberlo sido parece marcar. Hasta a Uribe, que se habÃa salido del redil, le salió el liberal que todavÃa le quedaba por dentro el dÃa que le tocó decidir que hacia ante la decisión de la Corte Constitucional.
-
- Inicie sesión o regÃstrese para enviar comentarios


Comentarios
URIBE Y ROBLEDO, FIGURAS DE RELIEVE