¿Qué es una mamá?

2010-05-09 00
OSCA DOMINGUEZ

Ante todo, mamá se escribe con la eme que es la letra o el esperanto de la ternura. Quizás por eso mamá arranca con eme en muchos idiomas.

Es mae en portugués; mere, en francés; mother, en inglés. “Mutter†grita el alemán cuando lo muerde un perro. “Mamma miaâ€, dicen los italianos cuando la lasagna está rica.

“¡Mamá!â€, grita el bobo sapiens en plena calle cuando la vida le pone alguna zancadilla existencial.

La mamá también es papá (Krammer vs. Krammer), maestra, amiga, cómplice, amante, sicóloga, siquiatra, plomera, electricista, doctora corazón, médica, financista, enfermera.

Como ama de casa es una ejecutiva que realiza todos los oficios domésticos. Y no cobra por ninguno. Una mamá tiene el estado físico de un atleta del decatlón.

Las mamás están hechas de una misteriosa tela, fabricada a base de moléculas de amor, que no se venden en la tienda de la esquina.

Las mamás se tutean con Dios, tienen línea directa con la Virgen y son amigas personales de la mitad más uno del santoral. Ellas mismas son santas clandestinas que no cuentan con el visto bueno del Vaticano.

Las mamás van directo al cielo sin pasar por el Mar Caribe del purgatorio.

“En la maternidad, la mujer deja su cuerpo a su hijo, a sus hijos. Están sobre ella como sobre una colinaâ€, escribió la francesa Margarita Duras.

Y agregó: “La comen, tamborilean sobre ella, duermen sobre ella y ella se deja devorar. Duerme a veces mientras están sobre su cuerpoâ€.

Según José Asunción Silva, en la mesa de soltera de las bellas se puede ver “un vaso raro y frágil, do expiran unas flores; el iris de un diamante, la sangre de un rubíâ€.

De casada, en la mesa de noche de la mamá aparecen “un libro de oraciones, dos cucharas dulceras, un reverbero viejo, y un chupo y un pañalâ€.

Según el libro “Casa de Estrellasâ€, de Javier Naranjo, editado por la Universidad de Antioquia, Ana Milena Hurtado, de cinco años, definió así a su mami: “La madre es la piel de unoâ€. Para Yamile Gaviria, siete años: “Es para mí un corazón, es una tierra para míâ€. Y para John Freddy Agudelo, seis años: “Es como una bicicleta, cuando se desocupa juega con el perroâ€.

A las tres de la mañana, una mamá reciente puede recibir un codazo de su marido somnoliento que le dice: “Mija, se despertó el niñoâ€. Y el salvaje sigue roncando.

Una mamá actúa sin cobrar intereses. Su mano izquierda ignora lo que hace su mano derecha. La mamá resiste el uso y el abuso. Es un ser de lavar y planchar.

Felices los árbitros que tienen 90 minutos para que les recuerden a su mamacita. La mamá es el ángel de la guarda suplente de todos nosotros.

Una mamá arregla la casa, pone orden en la cocina, se agacha 70 veces siete, se enfrenta a las telarañas, distrae a los ladrones.

Está pendiente de que su infiel marido no salga a la calle con un botón fuera de lugar. Es una especialista en repicar y andar en la procesión.

La mamá puede ser suegra complicada o abuela pacífica. ¿Quién no ha sentido que cuando se cierra la puerta de su casa le llueve enseguida una bendición echada a mansalva y con los ojos cerrados para que le vaya bien?

Una mamá no se enferma de lo que quiere si no de lo que puede. Siempre saca tiempo para seguir siendo femenina, delicada, dulce y comprensiva.

Y para plagiarle un verso a un poeta: “Las mamás no mueren. Quedan encantadasâ€.




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