Gustavo Robledo Isaza
Señor Director:

Notas Cívicas se une al cumpleaños del ilustre prohombre nacido en 1921, al igual que el diario LA PATRIA, recordando escrito en la revista Aleph, autoría del Dr. Carlos-Enrique Ruiz Restrepo, miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, en el que expresó que el Ing. Gustavo Robledo Isaza es “personalidad creadora, con liderazgo reconocido en la ingeniería y en la vida cívica de la ciudad. ... vida, gestora y laboriosa”. A renglón seguido recordó: “he sido alumno de los tres ingenieros Robledo-Isaza, entre los mejores profesores de mi vida: Alfredo, que murió temprano, diseñador y constructor de estructuras metálicas audaces y el gestor de Manilit; Julio, pionero en la mecánica del suelo, con obra realizada de grueso calibre (en laboratorio, campo y aula), y Gustavo, de cátedra pública. Personalidades consistentes en la ingeniería y en la vocación de servicio ciudadano, a quienes tantos les debemos tanto.
Las iniciativas de Gustavo han sido continuas y de realizaciones concretas, aunque en algunas ocasiones despierta polémicas, siempre útiles, más por el énfasis o pasión en la promoción de las iniciativas. Obras suyas han sido, por ejemplo, el destino de aguas termales para el tratamiento de las aguas de consumo doméstico en la ciudad, y las de recreación saludable en las afueras. La idea de túneles para resolver problemas de vías en Manizales, que comienza a ser realidad. Las primeras de todas ellas, las avenidas 12 de Octubre y Centenario, y la plaza de toros.
El proyecto de puerto en Tribugá, ambicioso y problemático. La idea de ferrocarril por divisoria de aguas entre la Orinoquía y la Amazonía, que todavía no se tiene en cuenta en la planeación vial, intermodal, del país. La iniciativa de los puentes que ya se disfrutan como elusión de problemas antiguos en la Estampilla y la Estampillita. El proyecto de vía alterna al Magdalena, visionario... Es decir, se trata de una personalidad creadora, con liderazgo reconocido en la ingeniería y en la vida cívica de la ciudad. Innegable”.
Finalizo diciendo que serán siempre inolvidables las tertulias que tuve con él en la Cámara de Comercio y en La Cigarra, entre otros lugares. Ser humano abierto y cordial, sin pretensiones de ningún tipo. Un genuino maestro: entregaba elementos de juicio para los análisis. Nunca pensó en adoctrinar. Tiene inefable legado. Reciba mi abrazo fraterno.
Rogelio Vallejo Obando

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